domingo, 3 de febrero de 2008
La Caperucita y el 0.5% a la Salida de Divisas
Esta semana participé en un debate con los autores de la reforma tributaria. El primer tema que aborde con ellos fue el del impuesto del 0.5% a la salida de divisas, argumentando que aunque aparezca inofensivo es el peor de los impuestos creados en la reforma. Mi tesis es simple, si no hay ningún problema que resolver con la salida de capitales y hay un temor de que lo puedan usar para sacarnos de la dolarización: ¿para qué lo crearon?. La primera parte de mi argumento obedece a que hay una percepción errónea de un problema de política económica. La justificación del gobierno para crear este impuesto es que no los “capitales golondrina” desestabilizan la economía y que por tanto es necesario desincentivarlos. El primer problema con esto es que la movilidad de los flujos de capital no es dañina por sí misma, sino cuando hay alguna distorsión en la economía que haga que esa movilidad sea un problema. Ese argumento suele hacerse cuando se tiene un sistema de tipo de cambio fijo, pero eso no aplica al Ecuador dolarizado. Sin embargo, el mayor error con esta justificación es que en el Ecuador de hoy no hay ningún problema de exceso de flujos de capitales. Esto es como que un médico recete un laxante para una deshidratación, agrava el problema no lo corrige. Yo no sé en qué economía viven pero aquí no están entrando los capitales de manera que haya un temor por una fuerte salida de capitales. Más todavía, en el momento de una corrida de capitales ese 0.5% no bastará. Piensen en una persona que tengan $10,000 y no confíe en Ecuador, desistirá de sacarlos por no pagar $50 de impuestos. ¿Qué son $50 contra la posibilidad de perder $9950? Nadie en su sano juicio va a dejar de sacar la plata del país si estima que es riesgosa mantenerla en Ecuador. Ahora que no les guste esa idea, ese es otro problema. Pero para eso habrá que preguntarse qué podría estar generando esa desconfianza en primer lugar. La verdad es que muchos países del mundo han aplicado controles a la salida de capitales en momentos de crisis e incluso nosotros mismos hemos llegado a congelar los depósitos. Por tanto, ese argumento de evitar los “capitales golondrina” es falso porque se refiere a un problema que no existe, pero además es un problema que no se resuelve de la manera que proponen.Sin embargo, la razón más preocupante por la cual me opongo a este impuesto es que lo considero un riesgo contra la dolarización. La idea procede de la siguiente manera: El día de mañana uno de los oleoductos amanece roto producto de un terremoto (como sucedió en 1987). Inmediatamente, hay una contracción brutal de los ingresos fiscales y una necesidad de devaluar el tipo de cambio real. Como esto no se puede en dolarización, el gobierno tendrá la excusa ideal para sacarnos de la dolarización. Para hacerlo elevará la tasa del impuesto a la salida de las divisas a niveles prohibitivos (digamos 500%) entonces efectivamente la oferta monetaria en dólares deja de tener valor si en el país somos obligados a tener una nueva moneda. En ese momento entenderán porque creo que este impuesto fue un lobo vestido de oveja. Ojo con lo que digo, yo no profetizo la salida de la dolarización de esta manera, solamente que si se dan las condiciones para presionar en contra de la dolarización este impuesto será un mecanismo que les facilitará la manera de salirse de la dolarización. Mis colegas de debate del SRI no estimaban mi argumento como fantasioso. El problema que tienen ellos es que o son muy ingenuos respecto de las intenciones subrepticias de este impuesto o verdaderamente creen que el Ecuador hubiera estado mejor sin la dolarización en este último año de gobierno. Ninguna de las dos me parece una explicación satisfactoria, y si creen que estoy fantaseando, prefiero que sepan que prefiero el rol de la Caperucita que descubre al lobo y no al lobo que se disfraza de abuelita.¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
El ICE, la CAE y los Carros: ¡Qué maravilla!
Tengo la intención de escribir acerca del proyecto de reforma tributaria, pero el formato del blog no me alcanzaría para una sola entrega. Debería escribir al menos 5 artículos para hacer justicia a lo bueno, lo malo y lo feo que allí se presenta (claro que si los lectores manifiestan ese interés a través de los comentarios con mucho gusto haré ese ejercicio). Para esta ocasión, quiero hablar de un aspecto puntual de la reforma tributaria. Pero que ilustra de manera patética como funcionan los incentivos económicos cuando cambian las reglas del juego en el tema impuestos. Esto es, se trata de un ejemplo de por qué subir impuestos no garantiza más recaudación, distorsiona el mercado y crea una oportunidad para la corrupción a través de la búsqueda de rentas.
El día Lunes 17 de diciembre, luego del envío del proyecto de reforma tributaria a la Asamblea, se publica en El Universo que se cobrará un impuesto a los consumos especiales (ICE) sobre los vehículos. ICE que se cobrará de manera escalonada: 35% para carros de más de $40 mil, 25% para carros entre $30 y $40 mil, y así en forma descendente. Las típicas excepciones para camiones, camionetas y otras de ese estilo no dejan de aparecer.
Casualmente yo he estado en búsqueda de remplazar mi carro en estos días del anuncio del proyecto en cuestión. Para que se hagan una idea, si compran un carro de $30,000 luego del ICE deberán pagar $7,500 adicionales. Si el carro fuera de $40,000 deberían pagar $14,000, pero si el carro vale $39,999 en cambio pagan $10,000, o si se trata de una camioneta no pagan nada por ICE. Este tipo de impuesto es conocido como “impuesto proporcional, progresivo con excepciones para el sector generador” como dirían los kikuyos. Más alta la tasa mientras mayor la base.
Los problemas con esto son varios. Primero problema, elevar tanto un impuesto no es sensato para aumentar recaudación. El ICE a los vehículos no generará recaudación en la magnitud que generará distorsiones sobre el sistema tributario. Por ejemplo, el impuesto a los vehículos que se aplica sobre el mismo universo no significa ni el 2% de la recaudación total del Ecuador y un cálculo a mano alzada nos dice que este ICE no llegará a duplicar ese porcentaje. De hecho, no he visto ningún estudio que acompañe los resultados esperados de esta medida. Generalmente, no los suelen hacer porque son complicados, y lo que les urge a los gobernantes es cobrar. En resumen, este impuesto si el propósito fuera recaudar es malo. Los economistas socialistas me dirán: “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Segundo problema, genera distorsiones exageradas. Un carro por un centavo mas barato puede llegar a tributar hasta $4,000 mas, y si es camioneta puede llegar a pagar $14,000 menos. Súbitamente, nos han alterado los criterios de elección para preferir camionetas mas baratas. Esto porque las camionetas, se dice, ayudan al sector que produce. Sin embargo, no se consideran a los carros a Diesel que consumen menos del subsidio a los combustibles o carros con un motor de una combustión mas limpia para el medio ambiente. Como si la señal de gravar con un impuesto específico a los carros no pudiera enviarse para reducir el impacto en el medio ambiente de la combustión, y el impacto en las cuentas fiscales por los subsidios a los combustibles, entre otras. Pero no, “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Tercer problema, este tipo de tasa creciente con el valor va a producir búsqueda de rentas. ¿Qué cree va a pasar ahora que por un centavo menos un carro vale hasta 10% menos? Pues que en la CAE todos los carros que antes valían $40,000 empezarán a valer $39,999 y así similarmente con los otros rangos de precio. Y los agentes de aduana encontrarán maneras “creativas” de desglosar la importación para que los carros no entren en los rangos superiores. Aunque por supuesto, no faltará el burócrata que propondrán sanciones draconianas para evitar esta corrupción. Pero claro, nunca se atrevan a decirle que el problema fue haber diseñado ese sistema progresivo en primer lugar, porque el problema “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Por ultimo, el solo anuncio de la elevación del impuesto ya ha generado una conducta para beneficiarse de la medida. Vaya usted a comprar un auto y todos le dirán, o que están haciendo inventario (¡unos están haciendo inventario desde el 22 de diciembre!) y otros dicen que los carros les salen de aduanas el 2 de Enero. ¿Qué sucede? Debido al alza del ICE todo el stock de vehículos nuevos y usados ha sido revalorizado porque ahora el costo oportunidad de un carro es 15%, 25% o 35% mas caro que antes. En consecuencia todo el que vende un auto quiere aprovecharse para vender el suyo más caro. Esta bien, así funcionan los incentivos económicos. La única desfachatez es que dicen que estos carros están llegando y se desaduanizarán el 2 de enero. Por eso digo: ¡qué alegría saber que tenemos una CAE tan eficiente que trabaja hasta el 1 de enero! Sin embargo a mis amigos los economistas socialistas les tendré que decir imagínese que seria si el objetivo no fuera “que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”. ¡Ups!…ahora les he dado pistas.
¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios. Si acaso desea que escriba acerca de la propuesta de reforma tributaria no dude en hacérmelo saber.
El día Lunes 17 de diciembre, luego del envío del proyecto de reforma tributaria a la Asamblea, se publica en El Universo que se cobrará un impuesto a los consumos especiales (ICE) sobre los vehículos. ICE que se cobrará de manera escalonada: 35% para carros de más de $40 mil, 25% para carros entre $30 y $40 mil, y así en forma descendente. Las típicas excepciones para camiones, camionetas y otras de ese estilo no dejan de aparecer.
Casualmente yo he estado en búsqueda de remplazar mi carro en estos días del anuncio del proyecto en cuestión. Para que se hagan una idea, si compran un carro de $30,000 luego del ICE deberán pagar $7,500 adicionales. Si el carro fuera de $40,000 deberían pagar $14,000, pero si el carro vale $39,999 en cambio pagan $10,000, o si se trata de una camioneta no pagan nada por ICE. Este tipo de impuesto es conocido como “impuesto proporcional, progresivo con excepciones para el sector generador” como dirían los kikuyos. Más alta la tasa mientras mayor la base.
Los problemas con esto son varios. Primero problema, elevar tanto un impuesto no es sensato para aumentar recaudación. El ICE a los vehículos no generará recaudación en la magnitud que generará distorsiones sobre el sistema tributario. Por ejemplo, el impuesto a los vehículos que se aplica sobre el mismo universo no significa ni el 2% de la recaudación total del Ecuador y un cálculo a mano alzada nos dice que este ICE no llegará a duplicar ese porcentaje. De hecho, no he visto ningún estudio que acompañe los resultados esperados de esta medida. Generalmente, no los suelen hacer porque son complicados, y lo que les urge a los gobernantes es cobrar. En resumen, este impuesto si el propósito fuera recaudar es malo. Los economistas socialistas me dirán: “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Segundo problema, genera distorsiones exageradas. Un carro por un centavo mas barato puede llegar a tributar hasta $4,000 mas, y si es camioneta puede llegar a pagar $14,000 menos. Súbitamente, nos han alterado los criterios de elección para preferir camionetas mas baratas. Esto porque las camionetas, se dice, ayudan al sector que produce. Sin embargo, no se consideran a los carros a Diesel que consumen menos del subsidio a los combustibles o carros con un motor de una combustión mas limpia para el medio ambiente. Como si la señal de gravar con un impuesto específico a los carros no pudiera enviarse para reducir el impacto en el medio ambiente de la combustión, y el impacto en las cuentas fiscales por los subsidios a los combustibles, entre otras. Pero no, “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Tercer problema, este tipo de tasa creciente con el valor va a producir búsqueda de rentas. ¿Qué cree va a pasar ahora que por un centavo menos un carro vale hasta 10% menos? Pues que en la CAE todos los carros que antes valían $40,000 empezarán a valer $39,999 y así similarmente con los otros rangos de precio. Y los agentes de aduana encontrarán maneras “creativas” de desglosar la importación para que los carros no entren en los rangos superiores. Aunque por supuesto, no faltará el burócrata que propondrán sanciones draconianas para evitar esta corrupción. Pero claro, nunca se atrevan a decirle que el problema fue haber diseñado ese sistema progresivo en primer lugar, porque el problema “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Por ultimo, el solo anuncio de la elevación del impuesto ya ha generado una conducta para beneficiarse de la medida. Vaya usted a comprar un auto y todos le dirán, o que están haciendo inventario (¡unos están haciendo inventario desde el 22 de diciembre!) y otros dicen que los carros les salen de aduanas el 2 de Enero. ¿Qué sucede? Debido al alza del ICE todo el stock de vehículos nuevos y usados ha sido revalorizado porque ahora el costo oportunidad de un carro es 15%, 25% o 35% mas caro que antes. En consecuencia todo el que vende un auto quiere aprovecharse para vender el suyo más caro. Esta bien, así funcionan los incentivos económicos. La única desfachatez es que dicen que estos carros están llegando y se desaduanizarán el 2 de enero. Por eso digo: ¡qué alegría saber que tenemos una CAE tan eficiente que trabaja hasta el 1 de enero! Sin embargo a mis amigos los economistas socialistas les tendré que decir imagínese que seria si el objetivo no fuera “que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”. ¡Ups!…ahora les he dado pistas.
¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios. Si acaso desea que escriba acerca de la propuesta de reforma tributaria no dude en hacérmelo saber.
Ley de Equidad Tributaria: Justicia y Eficiencia (II Parte)
Aclarado que el argumento de justicia distributiva que nos da el gobierno no es técnico sino político. Y que esa justificación, en lo que dice relación a la elevación de impuestos progresivos, contradice el principio de justicia distributiva que nos ensena la Ética. Ahora hablemos de los criterios económicos para evaluar a determinados tipos de impuestos desde una perspectiva técnica:
Eficiencia
Impactos Macroeconómicos
Simplicidad Administrativa
Búsqueda de Rentas
El argumento al que los economistas siempre nos referiremos en materia de impuestos es la eficiencia. Analicemos un impuesto imaginario sobre los años viejos. Para fin de año, yo deseaba comprar un ano viejo de Correa y aceptaba pagar hasta $30. Había comerciantes que los vendían desde $20 dólares, quizás porque tenían costos oportunidad de $10 para esa actividad. Para mí, comprar por $20 algo que estaba dispuesto a pagar por $30 significa una ganancia de $10. Estos $10 dólares son una ganancia que la denominaré el excedente de los consumidores. Si gravaran los años viejos con un impuesto del 100%, ahora ese año viejo de costaría $40. Yo no lo compraría, aunque habría otros que seguirían contentos porque tienen una disposición a pagar de $50 o mas. ¿Qué pasa? Al imponer un impuesto, el precio de venta es mas alto, los productores ganan lo mismo por producto aunque venden menos, pero al cobrar más hay una transferencia hacia el Estado. Sin embargo, ese excedente que yo recibía por comprar el año viejo ahora no lo tengo, pero como no he comprado nada, tampoco se lo he dado al Estado. Diremos que ese excedente se ha perdido de manera irrecuperable de la economía.
La pérdida irrecuperable de la economía es la lógica de la eficiencia con la que los economistas analizamos los impuestos. Decimos entonces que los impuestos son malos económicamente porque podemos optar por no pagarlos reduciendo así: consumo (como en el caso del ICE), inversión (como en el caso de impuesto a los activos), esfuerzo laboral (como en el caso de la elevación del impuesto a la renta de las personas), etc. Lo que debe quedar claro es que un impuesto no crea valor, sino que lo distribuye, pero en su implementación crea incentivos para que no se paguen lo que reduce la eficiencia de la economía.
Impactos Macroeconómicos. Por ejemplo, al decidir un impuesto a los activos afecta la demanda de capital de las empresas para producir. Y de esta manera puede haber un impacto sobre el nivel de producción importante.
Simplicidad Administrativa. Por ejemplo, hay impuestos cuya introducción supone una creación de una serie de controles y burocracia que puede reducir el beneficio neto del impuesto hasta llegar a desaparecerlo.
Búsqueda de Rentas. Este es un tema de la economía política que los legisladores suelen olvidar. La idea es que toda vez que se crea una regulación o un impuesto se crea una oportunidad para evadir o corromper. Si el incentivo es muy fuerte puede que la medida no tenga sentido en primer lugar. Por ejemplo, si yo introduzco un impuesto como el de la salida de capitales y cuyo cumplimiento exceptúa a una serie de transacciones que serán revisadas por un funcionario público, lo que estoy creando es un incentivo para que aquel que tenga que pagar el impuesto haga lobby para que sus transacciones entren dentro de las excepciones. En resumen, el sector privado se dedicará a convencer al funcionario público para que lo favorezca. Lo que genera una serie de actividades improductivas para la economía (almuerzos con ministros, invitaciones y regalos a funcionarios) y una aumento de la corrupción (reduce la seguridad jurídica) cuyos costos superan los beneficios financieros del impuesto para el Estado.
Con estos criterios iremos evaluando algunos de los impuestos y reformas propuestas en la Ley de Equidad Tributaria en los próximos artículos. ¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
Eficiencia
Impactos Macroeconómicos
Simplicidad Administrativa
Búsqueda de Rentas
El argumento al que los economistas siempre nos referiremos en materia de impuestos es la eficiencia. Analicemos un impuesto imaginario sobre los años viejos. Para fin de año, yo deseaba comprar un ano viejo de Correa y aceptaba pagar hasta $30. Había comerciantes que los vendían desde $20 dólares, quizás porque tenían costos oportunidad de $10 para esa actividad. Para mí, comprar por $20 algo que estaba dispuesto a pagar por $30 significa una ganancia de $10. Estos $10 dólares son una ganancia que la denominaré el excedente de los consumidores. Si gravaran los años viejos con un impuesto del 100%, ahora ese año viejo de costaría $40. Yo no lo compraría, aunque habría otros que seguirían contentos porque tienen una disposición a pagar de $50 o mas. ¿Qué pasa? Al imponer un impuesto, el precio de venta es mas alto, los productores ganan lo mismo por producto aunque venden menos, pero al cobrar más hay una transferencia hacia el Estado. Sin embargo, ese excedente que yo recibía por comprar el año viejo ahora no lo tengo, pero como no he comprado nada, tampoco se lo he dado al Estado. Diremos que ese excedente se ha perdido de manera irrecuperable de la economía.
La pérdida irrecuperable de la economía es la lógica de la eficiencia con la que los economistas analizamos los impuestos. Decimos entonces que los impuestos son malos económicamente porque podemos optar por no pagarlos reduciendo así: consumo (como en el caso del ICE), inversión (como en el caso de impuesto a los activos), esfuerzo laboral (como en el caso de la elevación del impuesto a la renta de las personas), etc. Lo que debe quedar claro es que un impuesto no crea valor, sino que lo distribuye, pero en su implementación crea incentivos para que no se paguen lo que reduce la eficiencia de la economía.
Impactos Macroeconómicos. Por ejemplo, al decidir un impuesto a los activos afecta la demanda de capital de las empresas para producir. Y de esta manera puede haber un impacto sobre el nivel de producción importante.
Simplicidad Administrativa. Por ejemplo, hay impuestos cuya introducción supone una creación de una serie de controles y burocracia que puede reducir el beneficio neto del impuesto hasta llegar a desaparecerlo.
Búsqueda de Rentas. Este es un tema de la economía política que los legisladores suelen olvidar. La idea es que toda vez que se crea una regulación o un impuesto se crea una oportunidad para evadir o corromper. Si el incentivo es muy fuerte puede que la medida no tenga sentido en primer lugar. Por ejemplo, si yo introduzco un impuesto como el de la salida de capitales y cuyo cumplimiento exceptúa a una serie de transacciones que serán revisadas por un funcionario público, lo que estoy creando es un incentivo para que aquel que tenga que pagar el impuesto haga lobby para que sus transacciones entren dentro de las excepciones. En resumen, el sector privado se dedicará a convencer al funcionario público para que lo favorezca. Lo que genera una serie de actividades improductivas para la economía (almuerzos con ministros, invitaciones y regalos a funcionarios) y una aumento de la corrupción (reduce la seguridad jurídica) cuyos costos superan los beneficios financieros del impuesto para el Estado.
Con estos criterios iremos evaluando algunos de los impuestos y reformas propuestas en la Ley de Equidad Tributaria en los próximos artículos. ¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
Ley de Equidad Tributaria: Justicia y Eficiencia (I Parte)
Esta es la primera entrega de una serie en donde trataré varios temas de la Ley de Equidad Tributaria. En este artículo empezaré de las motivaciones de la Ley. En el siguiente artículo presentaré una serie de criterios económicos con los cuales debería analizarse los impuestos. Luego en artículos sucesivos analizaré, conforme el orden que me soliciten los lectores, algunos de los impuestos y reformas que se proponen en la mencionada Ley: 1) un impuesto a la salida de capitales, 2) los impuestos a las tierras y de los activos en general, 3) el impuesto a la renta y sus anticipos (personas, empresas y herencias), 4) eliminación de preasignaciones y donaciones, y 5) las propuestas para reducir la evasión.
El problema más grave con los impuestos es que hay que pagarlos. Curiosamente, este no es un problema económico, es un problema moral. Pues como economista, no hay mejor impuesto que el que no existe; o para algunos, peor todavía, no hay mejor impuesto que el que no se paga. El primer paso que hay que dar para analizar los impuestos es reconocer que los impuestos se tienen que recaudar por que hay un Estado que los necesita. Podríamos entrar a discutir ¿qué debe hacer el Estado?, pero igual habría que recaudar algo, mas o menos según nuestro modelo de Estado. Y esa pregunta debe plantearse porque no se puede pretender recaudar y recaudar ad infinitum, tiene que haber un límite, sobretodo frente al patético fracaso del Estado socialista alrededor del mundo.
En esta reforma tributaria, Carlos Marx de Cuenca nos habla de “justicia distributiva”. Pensemos en un ejemplo. Suponga que el SRI le quita un centavo a cada uno de los ecuatorianos y se lo entrega a los niños de la calle. Si yo me intereso más por los niños de la calle que por ustedes preferiré esa política. Pero un tercero neutral probablemente este indiferente. El problema es que los impuestos que se cobran son los que se gastan y un mal se cancela con un bien. Por tanto la economía como ciencia no tiene como valorar esa distribución. ¿Pero dónde entra lo de justicia distributiva? No obstante la necesidad de que haya un Estado y de que la mayoría quisiera acabar con la indigencia infantil, esto no justifica el que la estructura de impuestos sea excesivamente progresiva bordeando lo confiscatorio, pues la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Los problemas, esto si económicos, que generan los impuestos los trataré en el siguiente articulo pero tienen que ver con la lógica de la eficiencia.
El problema de la idea de justicia distributiva de Marx de Cuenca es que se parece más a la de Marx de Alemania “una estructura de impuestos progresivos…a través del cual el proletariado impondrá su supremacía política para pelear todo el capital de burguesía y centralizar los instrumentos de la producción en manos del Estado” (Marx y Engel, 1848). Sin embargo, Aristóteles define la justicia distributiva de otra manera, ver Ética a Nicómaco, “Lo justo es, pues, esto: lo proporcional, y lo injusto, lo que va contra lo proporcional. Un término es mayor y otro menor como ocurre en la vida práctica: el que comete injusticia se atribuye mas de lo bueno que le corresponde, y el que padece injusticia, menos de lo bueno que le corresponde”. La diferencia esta en que la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Proporcionalidad significa dar más si es que más se tiene, progresividad es dar cada vez más cuando más se tiene en una proporción creciente. No es que sea dogmatico, pero el problema con la progresividad es que genera distorsiones económicas (como lo mencionaré en el siguiente artículo) y además no hay una justificación ética para ello. Nótese, que yo estoy de acuerdo con acabar con la indigencia infantil, pero los dejo a ustedes pensando en este tema para que no se dejen impresionar por el discurso de justicia distributiva, pues es equivocado.
El problema que plantea la redistribución de los impuestos es válido en tanto hayan otros impuestos que sean regresivos (lo contrario a progresivo). Pero debe ser resuelto incluyendo todo el ámbito de la política fiscal: tanto en los impuestos como en el gasto. Por ejemplo, la mejor manera de reducir la regresividad de los impuestos a los pobres es que el gobierno gaste bien. Esto ha sido validado empíricamente para la política fiscal de Chile por Engel (un economista chileno mas no el ideólogo del comunismo). Solo un ejemplo, si en educación puedo asegurar un sistema de educación pública que tenga bachilleres de clase mundial (India lo tiene), y un sistema universitario de élites intelectuales y no económicas (todos los hindúes terminan estudiando en las mejores universidades del mundo becados), la distribución del ingreso sería más justa (pero a los socialistas ecuatorianos se le metió en la cabeza en los 70 que deberíamos asegurar libre entrada a la Universidad y los anarco-comunistas del MPD se tomaron la educación básica para politizarla). La evidencia empírica de los estudios en el resto del mundo sobre el tema distribución de ingresos muestra que la educación es el factor más importante para predecir el ingreso de la persona, y no veo porque no lo deba de ser así en Ecuador.
En resumen, la justicia distributiva no justifica la progresividad en los impuestos, pero sí debemos pensar en la redistribución mirando a los impuestos y al gasto publico en su conjunto.
Ahora desde el punto de vista económico, la propuesta del gobierno es bastante ineficiente al crear impuestos cuya capacidad de recaudación es limitada, es administrativamente mala porque asume una inocencia absoluta de las personas a les toque pagar los nuevos impuestos dejando de lado aspectos de discrecionalidad y corrupción que no son menores. Y sobre todo, es bastante desbalanceada al procurar objetivos de redistribución solo a través de los impuestos y no del gasto. Si algo de bueno encuentro, son algunas de las medidas para reducir la evasión como: la retención por pago de intereses al extranjero y el limitar el sale-lease back.
Continurá en el siguiente artículo…
El problema más grave con los impuestos es que hay que pagarlos. Curiosamente, este no es un problema económico, es un problema moral. Pues como economista, no hay mejor impuesto que el que no existe; o para algunos, peor todavía, no hay mejor impuesto que el que no se paga. El primer paso que hay que dar para analizar los impuestos es reconocer que los impuestos se tienen que recaudar por que hay un Estado que los necesita. Podríamos entrar a discutir ¿qué debe hacer el Estado?, pero igual habría que recaudar algo, mas o menos según nuestro modelo de Estado. Y esa pregunta debe plantearse porque no se puede pretender recaudar y recaudar ad infinitum, tiene que haber un límite, sobretodo frente al patético fracaso del Estado socialista alrededor del mundo.
En esta reforma tributaria, Carlos Marx de Cuenca nos habla de “justicia distributiva”. Pensemos en un ejemplo. Suponga que el SRI le quita un centavo a cada uno de los ecuatorianos y se lo entrega a los niños de la calle. Si yo me intereso más por los niños de la calle que por ustedes preferiré esa política. Pero un tercero neutral probablemente este indiferente. El problema es que los impuestos que se cobran son los que se gastan y un mal se cancela con un bien. Por tanto la economía como ciencia no tiene como valorar esa distribución. ¿Pero dónde entra lo de justicia distributiva? No obstante la necesidad de que haya un Estado y de que la mayoría quisiera acabar con la indigencia infantil, esto no justifica el que la estructura de impuestos sea excesivamente progresiva bordeando lo confiscatorio, pues la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Los problemas, esto si económicos, que generan los impuestos los trataré en el siguiente articulo pero tienen que ver con la lógica de la eficiencia.
El problema de la idea de justicia distributiva de Marx de Cuenca es que se parece más a la de Marx de Alemania “una estructura de impuestos progresivos…a través del cual el proletariado impondrá su supremacía política para pelear todo el capital de burguesía y centralizar los instrumentos de la producción en manos del Estado” (Marx y Engel, 1848). Sin embargo, Aristóteles define la justicia distributiva de otra manera, ver Ética a Nicómaco, “Lo justo es, pues, esto: lo proporcional, y lo injusto, lo que va contra lo proporcional. Un término es mayor y otro menor como ocurre en la vida práctica: el que comete injusticia se atribuye mas de lo bueno que le corresponde, y el que padece injusticia, menos de lo bueno que le corresponde”. La diferencia esta en que la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Proporcionalidad significa dar más si es que más se tiene, progresividad es dar cada vez más cuando más se tiene en una proporción creciente. No es que sea dogmatico, pero el problema con la progresividad es que genera distorsiones económicas (como lo mencionaré en el siguiente artículo) y además no hay una justificación ética para ello. Nótese, que yo estoy de acuerdo con acabar con la indigencia infantil, pero los dejo a ustedes pensando en este tema para que no se dejen impresionar por el discurso de justicia distributiva, pues es equivocado.
El problema que plantea la redistribución de los impuestos es válido en tanto hayan otros impuestos que sean regresivos (lo contrario a progresivo). Pero debe ser resuelto incluyendo todo el ámbito de la política fiscal: tanto en los impuestos como en el gasto. Por ejemplo, la mejor manera de reducir la regresividad de los impuestos a los pobres es que el gobierno gaste bien. Esto ha sido validado empíricamente para la política fiscal de Chile por Engel (un economista chileno mas no el ideólogo del comunismo). Solo un ejemplo, si en educación puedo asegurar un sistema de educación pública que tenga bachilleres de clase mundial (India lo tiene), y un sistema universitario de élites intelectuales y no económicas (todos los hindúes terminan estudiando en las mejores universidades del mundo becados), la distribución del ingreso sería más justa (pero a los socialistas ecuatorianos se le metió en la cabeza en los 70 que deberíamos asegurar libre entrada a la Universidad y los anarco-comunistas del MPD se tomaron la educación básica para politizarla). La evidencia empírica de los estudios en el resto del mundo sobre el tema distribución de ingresos muestra que la educación es el factor más importante para predecir el ingreso de la persona, y no veo porque no lo deba de ser así en Ecuador.
En resumen, la justicia distributiva no justifica la progresividad en los impuestos, pero sí debemos pensar en la redistribución mirando a los impuestos y al gasto publico en su conjunto.
Ahora desde el punto de vista económico, la propuesta del gobierno es bastante ineficiente al crear impuestos cuya capacidad de recaudación es limitada, es administrativamente mala porque asume una inocencia absoluta de las personas a les toque pagar los nuevos impuestos dejando de lado aspectos de discrecionalidad y corrupción que no son menores. Y sobre todo, es bastante desbalanceada al procurar objetivos de redistribución solo a través de los impuestos y no del gasto. Si algo de bueno encuentro, son algunas de las medidas para reducir la evasión como: la retención por pago de intereses al extranjero y el limitar el sale-lease back.
Continurá en el siguiente artículo…
miércoles, 3 de octubre de 2007
La Intangibilidad de la Vida del Hombre
El día sábado 11 de agosto Xavier Flores escribió una columna donde justifica la legalización de la eutanasia. Uno de los argumentos que justifican su propuesta es decir que la intangibilidad de la vida no es un valor absoluto, porque aceptamos la muerte de otro ser humano cuando se trata de legítima defensa. Así pues, justifica el inicio de la discusión de la eutanasia, para luego detallar como se ha legalizado esta en los Países Bajos. Para la primera parte de su argumentación expondré a continuación en que consiste su error. Para la segunda parte de su argumentación, la de la descripción de la eutanasia en Países Bajos y como aplicarla en Ecuador, habiendo desvirtuado la racionalidad de la primera parte solo restara exigir rebelarse en contra de esa ley por estar en contra de la Ley Natural.
La intangibilidad de la vida humana es un concepto absoluto. El problema de fondo es que la definición de la naturaleza humana no puede ser realizada a partir de las funciones del hombre. Por ejemplo, definir la vida humana basada en funciones nos llevaría a negar como humanos a niños con malformaciones, ancianos seniles y otros casos semejantes; donde ciertamente tienen sus funciones humanas muy disminuidas respecto del caso privilegiado normal. Pero si empezamos aceptando una definición de la naturaleza del hombre según sus funciones empiezan los problemas que nos llevan a esta discusión: el asesinato asistido por médicos, varios tipos de eutanasia (acabando con aquellos que están al final de sus vidas), varios tipos de aborto o infanticidios (acabando con aquellos que están al principio de sus vidas).
El problema con los que favorecen la eutanasia es que entiende al hombre de una manera muy estrecha. Parte de lo que debemos entender es que la especie no se define en términos de las funciones, eso se hace cuando la comparamos con otras especies (reptiles versus humanos). Podríamos tomar la definición del ser humano de Aristóteles: animal racional. Pero algo nos faltaría, como agrego Boethius, somos animales racionales con una personalidad, y todos los que tenemos hijos sabemos, como esa personalidad esta ahí presente aun desde los primeros días lo que los hace únicos e irrepetibles. Por eso es que la vida humana es intangible y además invaluable, y tenemos derechos y obligaciones morales. Por eso también exijo el derecho a prohibir la eutanasia y me siento en la obligación de defender la posición en contra de la eutanasia.
Finalmente, la idea de asemejar la legitima defensa como una excepción a la inviolabilidad de la vida es otra equivocación. Como lo dice la palabra legitima defensa, a lo que tenemos derecho es a defender nuestra vida. Si al defenderla acabamos con la vida de otro no hemos sino producido una consecuencia no deseada por defender nuestra vida. Con respecto a la guerra, el argumento es semejante, un ser humano puede aceptar la guerra siempre y cuando sea justa. Es decir, una guerra para aplicar el derecho a la defensa de toda la sociedad. Me cuesta creer sin embargo, que las guerras en la practica sean justas, y aun si lo fueran (obviamente la de Irak no lo es) este tampoco seria un argumento para la excepción de la intangibilidad de la vida.
No obstante de mis argumentos, hay otra forma de oponerse, porque contradice la Ley de Dios. Pero nuestro venerado Papa Juan Pablo II fue muy claro en esto de que no debería haber contradicción entre fe y razón. Y aun más, fue un ejemplo de cómo vivir con el sufrimiento hasta el final de la vida.
La intangibilidad de la vida humana es un concepto absoluto. El problema de fondo es que la definición de la naturaleza humana no puede ser realizada a partir de las funciones del hombre. Por ejemplo, definir la vida humana basada en funciones nos llevaría a negar como humanos a niños con malformaciones, ancianos seniles y otros casos semejantes; donde ciertamente tienen sus funciones humanas muy disminuidas respecto del caso privilegiado normal. Pero si empezamos aceptando una definición de la naturaleza del hombre según sus funciones empiezan los problemas que nos llevan a esta discusión: el asesinato asistido por médicos, varios tipos de eutanasia (acabando con aquellos que están al final de sus vidas), varios tipos de aborto o infanticidios (acabando con aquellos que están al principio de sus vidas).
El problema con los que favorecen la eutanasia es que entiende al hombre de una manera muy estrecha. Parte de lo que debemos entender es que la especie no se define en términos de las funciones, eso se hace cuando la comparamos con otras especies (reptiles versus humanos). Podríamos tomar la definición del ser humano de Aristóteles: animal racional. Pero algo nos faltaría, como agrego Boethius, somos animales racionales con una personalidad, y todos los que tenemos hijos sabemos, como esa personalidad esta ahí presente aun desde los primeros días lo que los hace únicos e irrepetibles. Por eso es que la vida humana es intangible y además invaluable, y tenemos derechos y obligaciones morales. Por eso también exijo el derecho a prohibir la eutanasia y me siento en la obligación de defender la posición en contra de la eutanasia.
Finalmente, la idea de asemejar la legitima defensa como una excepción a la inviolabilidad de la vida es otra equivocación. Como lo dice la palabra legitima defensa, a lo que tenemos derecho es a defender nuestra vida. Si al defenderla acabamos con la vida de otro no hemos sino producido una consecuencia no deseada por defender nuestra vida. Con respecto a la guerra, el argumento es semejante, un ser humano puede aceptar la guerra siempre y cuando sea justa. Es decir, una guerra para aplicar el derecho a la defensa de toda la sociedad. Me cuesta creer sin embargo, que las guerras en la practica sean justas, y aun si lo fueran (obviamente la de Irak no lo es) este tampoco seria un argumento para la excepción de la intangibilidad de la vida.
No obstante de mis argumentos, hay otra forma de oponerse, porque contradice la Ley de Dios. Pero nuestro venerado Papa Juan Pablo II fue muy claro en esto de que no debería haber contradicción entre fe y razón. Y aun más, fue un ejemplo de cómo vivir con el sufrimiento hasta el final de la vida.
Política Fiscal entre lo Insostenible y lo Irresponsable
Si no creen que la política fiscal actual se maneja entre lo insostenible y lo irresponsable, me gustaría escuchar sus argumentos (www.espejitosdecorrea.blogspot.com). El más ingenioso se lo escuché al ex ministro Patiño en una entrevista con Carlos Vera. Básicamente, le decía: Si usted está aumentando el gasto, pero no va a aumentar impuestos y dice que no va a aumentar el endeudamiento, ¿de dónde va a sacar la plata? Bueno, lo que pasa es que usted comprenderá que tenemos un plan para reducir el porcentaje de servicio de la deuda en el presupuesto de manera que éste se reduzca al 12% del PIB en los próximos años. ¡De ahí vamos a sacar la plata!. En ese momento nuestro ex ministro creó una cuarta fuente de financiamiento: los porcentajes.
El propósito de este artículo es argumentar el porqué pienso que la política fiscal actual se encuentra entre lo insostenible y lo irresponsable. En primer lugar, el gasto público permanente ha aumentado respaldado en ingresos transitorios. Cuando, esta política enfrente un revés en los ingresos transitorios, deberá recurrir a fuentes de financiamiento. Sin embargo, tanto el endeudamiento como la recaudación tributaria serán insuficientes para absorber el hueco fiscal, lo que podría hacer insostenible a la dolarización si el gasto fiscal adicional es inflexible. En el mejor de los casos se nos expone a una aventura de desequilibrios macroeconómicos irresponsables.
El aumento en el gasto público basado en ingresos transitorios
Este es el origen del problema fiscal: ha habido un aumento del gasto público permanente que podría bordear los US$ 1,000 millones hacia finales del año, y más grave aún, este aumento se financia sobre un ingreso transitorio que ha empezado a decrecer sin que caiga el precio del petróleo. Veamos:
1. El aumento de las transferencias de los programas sociales difícilmente se revertirá. El bono de desarrollo humano y otras iniciativas semejantes conforme a la comparación del Presupuesto General del Estado ya han incrementado el gasto en US$ 540 millones en el 2007 respecto del 2006. Las promesas de campaña pendientes también siguen presionando el presupuesto. Sólo hasta mayo del 2007 se habían entregado US$ 194 millones del FAC (Fondo de Ahorro y Contingencia) para cubrir los decretos de emergencia. Y todavía aquí, no incluimos el eventual aumento en el gasto para cumplir con la propuestas en materia de vivienda. Si algo debemos de estar seguros es que este gobierno cumple con las promesas que impliquen aumento del gasto público en épocas de campaña para asegurar popularidad electoral.
2. La posición ideológica a favor de sostener los subsidios a la energía, reduce los beneficios de mayores precios del petróleo. Sólo por concepto de combustibles, el Presupuesto General del Estado destina US$ 2,315 millones para el 2007 y esto sin estimar el repunte en el consumo de combustibles para usos indebidos que generan declaraciones que el subsidio se mantendrá.
3. Los ingresos adicionales provenientes del petróleo son transitorios. Comúnmente escuchamos que los ingresos petroleros caerán en el momento que caiga el precio internacional del barril de crudo. Ciertamente, esa es la naturaleza de un bien commodity, que está expuesto a riesgo de precios. Sin embargo, en el Ecuador el problema de la renta petrolera es que ha sido manejada con una política paternalista de subsidios que obliga a importar derivados cada vez más costosos. Por ejemplo, para este año la venta de derivados producirá ingresos de US$ 185 millones mientras que por concepto de subsidios a la gasolina se entregarán US$ 351 millones, al fuel oil US$ 200 millones y al diesel US$ 1,266 millones. Adicionalmente, hay problemas para mantener la capacidad de producción de barriles de petróleo (de extracción como dice el Presidente). Esta capacidad se ha venido reduciendo a un promedio de 10% anual por falta de inversión de Petroecuador. Por tanto, los ingresos petroleros ya empezaron a caer en el Ecuador, ya para este año observaremos menores ingresos por renta petrolera producto de altas importaciones de los derivados que subsidiamos y por menor cantidad de crudo exportado de los campos tradicionales.
El único endeudamiento viable es con Venezuela
En realidad la única fuente que podría existir es la de financiamiento de gobierno a gobierno. Veamos:
1. Los organismos multilaterales globales han sido descartados. El gobierno se ha autolimitado a no recibir préstamos del FMI y del BM. Lo que nos deja tan sólo dos prestamistas multilaterales relevantes: CAF y BID. Pero ya están incluidos como fuentes de financiamiento, lo que hace difícil pensar en ellos como fuente de financiamiento para desembolsos adicionales.
2. La deuda interna en manos privadas no aumentará por las expectativas negativas que generan argumentos de la sostenibilidad como el que trata este artículo. La deuda interna financiada por el IESS aunque posible, no es conveniente. En primer lugar, aumentar la exposición al riesgo del gobierno es simplemente trasladar el riesgo producido por la mala política fiscal del gobierno hacia los afiliados del seguro social. En segundo lugar, que el IEES compre deuda del gobierno reduciría la expansión de los créditos quirografarios (US$ 300 millones) e hipotecarios (US$ 500 millones) que el IEES ha comprometido.
3. Finalmente, la deuda externa privada está claramente cerrada para el Ecuador. No hemos sabido aclarar cuáles eran las intenciones reales de las propuestas de manipulación del mercado secundario de bonos globales y además hemos declarado repetidamente que consideramos esta deuda como ilegítima. Difícilmente, esta situación permitirá acceso a esta fuente de financiamiento.
El aumento de ingresos tributarios será lento e improbable
Veamos algunos de los componentes de la reforma tributaria y entenderemos porqué se puede asegurar que es una propuesta neutral desde el punto de vista de la carga tributaria, al menos en el corto plazo. Veamos:
1. La promesa de campaña fundamental que se incluye en esta propuesta es la de reducir el IVA que es un impuesto de fácil recaudación. Y por tanto, de partida los aumentos en otros lados serán sólo para compensar esta medida inicial que se estima aproximadamente en la reducción de US$ 400 millones por los dos puntos porcentuales que se reducirá el IVA[1].
2. El impuesto a la salida de los capitales no es un instrumento para aumentar la recaudación tanto como un instrumento para controlar los flujos de capitales. Impuesto que por su naturaleza distorsiona los flujos de entrada y que normalmente sólo hace sentido para países en severas crisis cambiarias, y que por tanto lo que va a producir es más incertidumbre y pérdida irrecuperable de eficiencia en la economía.
3. La otra batería de impuestos que se proponen son empaquetados como sustitutos del impuesto a la renta que a decir de los autores de la reforma sólo producirán adelantar el pago del impuesto a la renta y no aumentarlo. Esto es, son mecanismos para aumentar la liquidez más no la recaudación. Aunque según ellos la evasión es tan alta que en la práctica aumentarán las recaudaciones.
4. Las iniciativas respecto de las preasignaciones tampoco van a generar ingresos adicionales para el gobierno. Básicamente, son resabios centralistas y populistas por redistribuir una misma cantidad de ingresos que en este momento llegan a municipios y universidades para que a su vez lleguen a otros municipios y otras universidades. Pero nada se crea, aunque tal vez mucho se destruya.
Aritmética fiscalista desagradable
Si el gasto público aumenta y no está sustentado en ingresos permanentes, deberíamos pensar que en algún momento descansaremos en un tipo de financiamiento como mecanismo para sostener las iniciativas de gobierno en el mediano plazo. Pero si, como hemos dicho, el gobierno tiene limitada capacidad de endeudamiento -en parte por falta de un arreglo creíble de que existe disciplina para pagar la deuda cuando nos corresponda y en parte porque derechamente nuestra capacidad de pago no nos permite honrar la deuda debido a la incertidumbre real y política que nos rodea- entonces se nos cierra una primera puerta de financiamiento. Si además, notamos que la capacidad de aumentar la recaudación de impuestos es mínima, tanto desde la perspectiva de la disposición política como de conveniencia económica, entonces también tenemos cerrada una segunda puerta para el financiamiento. Finalmente, la única alternativa restante para mantener la política fiscal actual en el mediano plazo es la de recurrir a la emisión monetaria como un resorte para financiar el gasto por la vía de gravar con impuestos los saldos reales de dinero de los ecuatorianos. Dicho de otra manera, presionar con una política fiscal expansiva al ritmo que observamos en el Ecuador es sinónimo de querer salirse de la dolarización.
Me cuesta creer que todo el mundo crea en este escenario que he planteado. Pero la lógica fiscalista es bastante desagradable, aunque cierta. Cierto es, que no puedo asegurar que la política fiscal actual, que la debo tildar de irresponsable, nos termine sacando de la dolarización. Por ahora, es todavía un escenario catastrófico con baja probabilidad, aunque de probabilidad creciente. En verdad, hay algunos caminos que el gobierno puede tomar dejando intacta su política fiscal irresponsable. Un escenario es que consigamos financiamiento externo de Venezuela y que terminemos licuando nuestra deuda repudiando la deuda venezolana. Otro escenario es que la bonanza petrolera se aumente y no haya gasto que se quede sin financiamiento. Un tercer escenario es que las propuestas de reforma tributaria, sobretodo las que dicen tener relación con reformas al Código Tributario, den un resultado formidable de reducir la evasión en el corto y mediano plazo y se aumente la recaudación de impuesto a la renta como para cubrir el aumento creciente en el gasto público.
Política fiscal irresponsable
En todo caso, aunque no puedo asegurar todavía que la política fiscal es insostenible, sí puedo al menos decir, que es irresponsable. Si no nos salimos de la dolarización porque Venezuela nos rescata, es irresponsable por dejar el futuro en manos de otros.
Si miramos al escenario de que se aumente la bonanza petrolera, en un contexto de reducción de la producción de un 10% anual por falta de inversión, de incrementos en costos por la importación de derivados sumado a los incrementos de consumo o fugas por subsidios; suponer que las rentas petroleras se van a mantener es una situación irresponsable por el voluntarismo que esto supone. Voluntarismo porque para que se conjuguen los precios, los costos y la producción para mantener las utilidades de Petroecuador, el gobierno no está tomado acciones reales para que eso se consiga. Entonces si la política fiscal no es insostenible debido a que los ingresos petroleros se mantienen al nivel actual es irresponsable porque no actuamos frente al problema.
Finalmente, si es la reforma tributaria la que hace el esfuerzo de conseguir mayores ingresos, aparte de ser un caso histórico en América Latina y el mundo[2], sería una apuesta arriesgada. Si los gastos se aumentan hoy pero no sabemos si los ingresos tributarios aumentaran mañana, básicamente estamos apostando con el futuro del Ecuador. Obviamente si no cae la dolarización porque nos salva la mayor recaudación tributaria, resultado de la reducción de la evasión, sería una situación altamente irresponsable desde el punto de vista de las autoridades de gobierno. Si yo apuesto mi sueldo en el casino para traer más plata a la casa y gano, no puede pensar que hice bien debido a que gané más dinero.
Nunca se dirá bastante respecto a lo importante que es mantener la estabilidad fiscal. No quiero parecer pesimista, pero la política fiscal del gobierno en estos primeros seis meses ya nos da señales de alarma. La expansión de la política fiscal está generando el germen que la hará insostenible y una consecuencia de esto puede ser que tengamos que salir de la dolarización. Pero las malas ideas, al igual que la mala hierba, nunca mueren. Ojalá me equivoque y el doctor en economía y su locuaz ex ministro tengan la razón y la economía se mueva en un mundo surrealista donde se pueda pagar el gasto con porcentajes.
[1] En una entrevista con Diego Oquendo, Elsa de Mena (la ex directora del SRI) dijo que la propuesta de reducir 2 puntos del IVA junto con la de IVA pagado e IVA cobrado le podría costar unos US$ 600 millones al SRI.
[2] Chile es considerado el país con menos evasión en América Latina y aún con tasas de impuesto a la renta un poco mayor no alcanza a recaudar más del 4% del PIB por este concepto. Si pensáramos que Ecuador llegaría a estos niveles pasaríamos del 2.5% al 4% del PIB, ese 1.5% adicional significaría unos US$ 600 millones del 2007 por concepto de impuesto a la renta. Si por el IVA perdemos al menos US$ 600 y por reducción de la evasión logramos lo máximo posible US$ 600, el bache fiscal queda intacto.
El propósito de este artículo es argumentar el porqué pienso que la política fiscal actual se encuentra entre lo insostenible y lo irresponsable. En primer lugar, el gasto público permanente ha aumentado respaldado en ingresos transitorios. Cuando, esta política enfrente un revés en los ingresos transitorios, deberá recurrir a fuentes de financiamiento. Sin embargo, tanto el endeudamiento como la recaudación tributaria serán insuficientes para absorber el hueco fiscal, lo que podría hacer insostenible a la dolarización si el gasto fiscal adicional es inflexible. En el mejor de los casos se nos expone a una aventura de desequilibrios macroeconómicos irresponsables.
El aumento en el gasto público basado en ingresos transitorios
Este es el origen del problema fiscal: ha habido un aumento del gasto público permanente que podría bordear los US$ 1,000 millones hacia finales del año, y más grave aún, este aumento se financia sobre un ingreso transitorio que ha empezado a decrecer sin que caiga el precio del petróleo. Veamos:
1. El aumento de las transferencias de los programas sociales difícilmente se revertirá. El bono de desarrollo humano y otras iniciativas semejantes conforme a la comparación del Presupuesto General del Estado ya han incrementado el gasto en US$ 540 millones en el 2007 respecto del 2006. Las promesas de campaña pendientes también siguen presionando el presupuesto. Sólo hasta mayo del 2007 se habían entregado US$ 194 millones del FAC (Fondo de Ahorro y Contingencia) para cubrir los decretos de emergencia. Y todavía aquí, no incluimos el eventual aumento en el gasto para cumplir con la propuestas en materia de vivienda. Si algo debemos de estar seguros es que este gobierno cumple con las promesas que impliquen aumento del gasto público en épocas de campaña para asegurar popularidad electoral.
2. La posición ideológica a favor de sostener los subsidios a la energía, reduce los beneficios de mayores precios del petróleo. Sólo por concepto de combustibles, el Presupuesto General del Estado destina US$ 2,315 millones para el 2007 y esto sin estimar el repunte en el consumo de combustibles para usos indebidos que generan declaraciones que el subsidio se mantendrá.
3. Los ingresos adicionales provenientes del petróleo son transitorios. Comúnmente escuchamos que los ingresos petroleros caerán en el momento que caiga el precio internacional del barril de crudo. Ciertamente, esa es la naturaleza de un bien commodity, que está expuesto a riesgo de precios. Sin embargo, en el Ecuador el problema de la renta petrolera es que ha sido manejada con una política paternalista de subsidios que obliga a importar derivados cada vez más costosos. Por ejemplo, para este año la venta de derivados producirá ingresos de US$ 185 millones mientras que por concepto de subsidios a la gasolina se entregarán US$ 351 millones, al fuel oil US$ 200 millones y al diesel US$ 1,266 millones. Adicionalmente, hay problemas para mantener la capacidad de producción de barriles de petróleo (de extracción como dice el Presidente). Esta capacidad se ha venido reduciendo a un promedio de 10% anual por falta de inversión de Petroecuador. Por tanto, los ingresos petroleros ya empezaron a caer en el Ecuador, ya para este año observaremos menores ingresos por renta petrolera producto de altas importaciones de los derivados que subsidiamos y por menor cantidad de crudo exportado de los campos tradicionales.
El único endeudamiento viable es con Venezuela
En realidad la única fuente que podría existir es la de financiamiento de gobierno a gobierno. Veamos:
1. Los organismos multilaterales globales han sido descartados. El gobierno se ha autolimitado a no recibir préstamos del FMI y del BM. Lo que nos deja tan sólo dos prestamistas multilaterales relevantes: CAF y BID. Pero ya están incluidos como fuentes de financiamiento, lo que hace difícil pensar en ellos como fuente de financiamiento para desembolsos adicionales.
2. La deuda interna en manos privadas no aumentará por las expectativas negativas que generan argumentos de la sostenibilidad como el que trata este artículo. La deuda interna financiada por el IESS aunque posible, no es conveniente. En primer lugar, aumentar la exposición al riesgo del gobierno es simplemente trasladar el riesgo producido por la mala política fiscal del gobierno hacia los afiliados del seguro social. En segundo lugar, que el IEES compre deuda del gobierno reduciría la expansión de los créditos quirografarios (US$ 300 millones) e hipotecarios (US$ 500 millones) que el IEES ha comprometido.
3. Finalmente, la deuda externa privada está claramente cerrada para el Ecuador. No hemos sabido aclarar cuáles eran las intenciones reales de las propuestas de manipulación del mercado secundario de bonos globales y además hemos declarado repetidamente que consideramos esta deuda como ilegítima. Difícilmente, esta situación permitirá acceso a esta fuente de financiamiento.
El aumento de ingresos tributarios será lento e improbable
Veamos algunos de los componentes de la reforma tributaria y entenderemos porqué se puede asegurar que es una propuesta neutral desde el punto de vista de la carga tributaria, al menos en el corto plazo. Veamos:
1. La promesa de campaña fundamental que se incluye en esta propuesta es la de reducir el IVA que es un impuesto de fácil recaudación. Y por tanto, de partida los aumentos en otros lados serán sólo para compensar esta medida inicial que se estima aproximadamente en la reducción de US$ 400 millones por los dos puntos porcentuales que se reducirá el IVA[1].
2. El impuesto a la salida de los capitales no es un instrumento para aumentar la recaudación tanto como un instrumento para controlar los flujos de capitales. Impuesto que por su naturaleza distorsiona los flujos de entrada y que normalmente sólo hace sentido para países en severas crisis cambiarias, y que por tanto lo que va a producir es más incertidumbre y pérdida irrecuperable de eficiencia en la economía.
3. La otra batería de impuestos que se proponen son empaquetados como sustitutos del impuesto a la renta que a decir de los autores de la reforma sólo producirán adelantar el pago del impuesto a la renta y no aumentarlo. Esto es, son mecanismos para aumentar la liquidez más no la recaudación. Aunque según ellos la evasión es tan alta que en la práctica aumentarán las recaudaciones.
4. Las iniciativas respecto de las preasignaciones tampoco van a generar ingresos adicionales para el gobierno. Básicamente, son resabios centralistas y populistas por redistribuir una misma cantidad de ingresos que en este momento llegan a municipios y universidades para que a su vez lleguen a otros municipios y otras universidades. Pero nada se crea, aunque tal vez mucho se destruya.
Aritmética fiscalista desagradable
Si el gasto público aumenta y no está sustentado en ingresos permanentes, deberíamos pensar que en algún momento descansaremos en un tipo de financiamiento como mecanismo para sostener las iniciativas de gobierno en el mediano plazo. Pero si, como hemos dicho, el gobierno tiene limitada capacidad de endeudamiento -en parte por falta de un arreglo creíble de que existe disciplina para pagar la deuda cuando nos corresponda y en parte porque derechamente nuestra capacidad de pago no nos permite honrar la deuda debido a la incertidumbre real y política que nos rodea- entonces se nos cierra una primera puerta de financiamiento. Si además, notamos que la capacidad de aumentar la recaudación de impuestos es mínima, tanto desde la perspectiva de la disposición política como de conveniencia económica, entonces también tenemos cerrada una segunda puerta para el financiamiento. Finalmente, la única alternativa restante para mantener la política fiscal actual en el mediano plazo es la de recurrir a la emisión monetaria como un resorte para financiar el gasto por la vía de gravar con impuestos los saldos reales de dinero de los ecuatorianos. Dicho de otra manera, presionar con una política fiscal expansiva al ritmo que observamos en el Ecuador es sinónimo de querer salirse de la dolarización.
Me cuesta creer que todo el mundo crea en este escenario que he planteado. Pero la lógica fiscalista es bastante desagradable, aunque cierta. Cierto es, que no puedo asegurar que la política fiscal actual, que la debo tildar de irresponsable, nos termine sacando de la dolarización. Por ahora, es todavía un escenario catastrófico con baja probabilidad, aunque de probabilidad creciente. En verdad, hay algunos caminos que el gobierno puede tomar dejando intacta su política fiscal irresponsable. Un escenario es que consigamos financiamiento externo de Venezuela y que terminemos licuando nuestra deuda repudiando la deuda venezolana. Otro escenario es que la bonanza petrolera se aumente y no haya gasto que se quede sin financiamiento. Un tercer escenario es que las propuestas de reforma tributaria, sobretodo las que dicen tener relación con reformas al Código Tributario, den un resultado formidable de reducir la evasión en el corto y mediano plazo y se aumente la recaudación de impuesto a la renta como para cubrir el aumento creciente en el gasto público.
Política fiscal irresponsable
En todo caso, aunque no puedo asegurar todavía que la política fiscal es insostenible, sí puedo al menos decir, que es irresponsable. Si no nos salimos de la dolarización porque Venezuela nos rescata, es irresponsable por dejar el futuro en manos de otros.
Si miramos al escenario de que se aumente la bonanza petrolera, en un contexto de reducción de la producción de un 10% anual por falta de inversión, de incrementos en costos por la importación de derivados sumado a los incrementos de consumo o fugas por subsidios; suponer que las rentas petroleras se van a mantener es una situación irresponsable por el voluntarismo que esto supone. Voluntarismo porque para que se conjuguen los precios, los costos y la producción para mantener las utilidades de Petroecuador, el gobierno no está tomado acciones reales para que eso se consiga. Entonces si la política fiscal no es insostenible debido a que los ingresos petroleros se mantienen al nivel actual es irresponsable porque no actuamos frente al problema.
Finalmente, si es la reforma tributaria la que hace el esfuerzo de conseguir mayores ingresos, aparte de ser un caso histórico en América Latina y el mundo[2], sería una apuesta arriesgada. Si los gastos se aumentan hoy pero no sabemos si los ingresos tributarios aumentaran mañana, básicamente estamos apostando con el futuro del Ecuador. Obviamente si no cae la dolarización porque nos salva la mayor recaudación tributaria, resultado de la reducción de la evasión, sería una situación altamente irresponsable desde el punto de vista de las autoridades de gobierno. Si yo apuesto mi sueldo en el casino para traer más plata a la casa y gano, no puede pensar que hice bien debido a que gané más dinero.
Nunca se dirá bastante respecto a lo importante que es mantener la estabilidad fiscal. No quiero parecer pesimista, pero la política fiscal del gobierno en estos primeros seis meses ya nos da señales de alarma. La expansión de la política fiscal está generando el germen que la hará insostenible y una consecuencia de esto puede ser que tengamos que salir de la dolarización. Pero las malas ideas, al igual que la mala hierba, nunca mueren. Ojalá me equivoque y el doctor en economía y su locuaz ex ministro tengan la razón y la economía se mueva en un mundo surrealista donde se pueda pagar el gasto con porcentajes.
[1] En una entrevista con Diego Oquendo, Elsa de Mena (la ex directora del SRI) dijo que la propuesta de reducir 2 puntos del IVA junto con la de IVA pagado e IVA cobrado le podría costar unos US$ 600 millones al SRI.
[2] Chile es considerado el país con menos evasión en América Latina y aún con tasas de impuesto a la renta un poco mayor no alcanza a recaudar más del 4% del PIB por este concepto. Si pensáramos que Ecuador llegaría a estos niveles pasaríamos del 2.5% al 4% del PIB, ese 1.5% adicional significaría unos US$ 600 millones del 2007 por concepto de impuesto a la renta. Si por el IVA perdemos al menos US$ 600 y por reducción de la evasión logramos lo máximo posible US$ 600, el bache fiscal queda intacto.
jueves, 9 de agosto de 2007
Para que los Asambleistas Mediten sobre la Dolarizacion
Esto que escribo son argumentos para que en la Asamblea Nacional Constituyente mediten acerca de la iniciativa de introducir una nueva moneda para ser usada activamente, aunque sea solo para capitalizar un proyecto de Banco del Sur. Y aunque parezca algo inofensivo, la introducción de esa moneda puede ser el comienzo del fin de la dolarización. A continuación describo algunos de los problemas que justificaron entrar en la dolarización. Luego, describo porque esos problemas, aun existentes, acabaran con cualquier iniciativa de una nueva moneda. Finalmente, explico como eventualmente la introducción de una moneda para uso de política monetaria activa podría acabar con la dolarización.
¿Por que entramos en la Dolarización?
Cierto es que la situación económica vigente el día de hoy no es lo que esperaba la gente que fuera cuando decidió apoyar la dolarización. Cierto es se que ofrecieron cosas que no debieron ofrecerse: reducción de las tasas de interés a nivel internacional y aumento de la inversión extranjera; y que otras que se ofrecieron y debieron conseguirse no se consiguieron oportunamente (la reducción de la inflación a 3%, que se retrasó mas de 3 anos por la falta de disciplina fiscal en el ultimo periodo del gobierno de Gustavo Noboa). Pero es que nos esperanzamos en que la dolarización fuera “el caballo de Troya de las reformas”. Sin embargo, no nos olvidemos de lo que nos llevó a la dolarización, y de que probablemente las causas subyacentes de la crisis de 1999 existirán aun sin dolarización. Si quisiéremos resumir las causas de la dolarización podríamos mencionar las siguiente:
1. Dependencia de los ingresos públicos de una fuente volátil como el petróleo.
2. Exposición del sistema bancario a actividades riesgosas.
3. Pésima supervisión bancaria.
4. Administración pública ineficaz y débil.
5. Gasto público inflexible.
6. Dolarización parcial de la economía.
Pero piénsese también que las causas de la crisis se explican por unas causas primeras, y estas causas aun siguen vigentes:
1. Gobierno manejado en función de los grupos de interés.
2. Riesgos naturales y de volatilidad de ingresos de exportación.
3. Paternalismo.
Piense por ejemplo en que debido a la manipulación de los grupos de interes el Ecuador no ha sido capaz de tener un gobierno que persiga objetivos nacionales sino objetivos de grupos. Creo también que por el tema regional el Estado tiene limitada capacidad de hacer respetar sus instituciones (cortes, contratos o políticas de Estado). ¿Cuánto tiempo cree que le tomará al gobierno del Nuevo Sucre usar la política monetaria para financiar con inflación el gasto público? ¿O bien, cuánto tiempo cree que durará un régimen de gobierno que se oponga a usar la política monetaria en beneficio de tal o cual sector económico o social? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
Ecuador es un país de increíble diversidad, pero también de increíbles riesgos naturales: inundaciones, erupciones volcánicas y terremotos. Así mismo, tiene una tradición de dependencia de un grupo de productos exportación con precios muy variables: cacao, banano, petróleo, camarón. Esto no fuera un problema, si pudiéramos distribuir bien el riesgo, pero lo es porque nuestro grado de integración financiera con el resto del mundo no nos lo permite. ¿Cuánto tiempo cree que pase para que con el Nuevo Sucre las empresas exportadoras presionen por devaluaciones para licuar el costo de los salarios de sus trabajadores? ¿Cuánto tiempo cree que le toque al gobierno del Nuevo Sucre convencer al resto del mundo de que ahora si el Ecuador es seguro debido a su nueva moneda? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
A principios de los años 70 el Ecuador experimentó una bonanza producto de la nueva exportación del petróleo (bonanza que se restringió a esa década). Sin embargo, en la bonanza de ese entonces se arraigó la costumbre de subsidiar la energía. Estas decisiones de esa época hoy nos cuestan miles de millones de dólares por año en subsidios a la energía: al gas, a la electrificación rural, a los combustibles derivados del petróleo, entre otros. Esta conducta ha construido una cultura paternalista en la sociedad que puede tumbar gobiernos. ¿Cuánto tiempo cree que durará la solvencia del sector público con el Nuevo Sucre antes de licuar la deuda de los subsidios que producen ésta práctica paternalista? ¿Cuánto tiempo cree que le demore entrar en crisis a sistema monetario alguno (incluido dolarización) con esta constante necesidad de aumentar el gasto público para mantener precios subsidiados para toda la población? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
En fin, puede ser que no haya una elección óptima de sistema cambiario para el Ecuador, y aún mas puede que ese sistema cambiario no sea conveniente en todo momento. Sin embargo, para el Ecuador en el que vivimos hoy la mejor alternativa sigue siendo sostener la dolarización debido a que las causas políticas que le he mencionado.
Una decisión aparentemente inofensiva
En las condiciones actuales (altos precios del petróleo e incremento de los ingresos por remesas privadas) no hemos sido capaces de elaborar un Presupuesto General del Estado que refleje un compromiso de materia fiscal con la dolarización. Por ejemplo, este ano se estima un superávit primario de $176m contra uno de $700m en el 2006. Y si en las condiciones actuales no somos capaces de mantener una trayectoria del gasto sostenible como será cuando los precios del petróleo bajen, y la economía no tenga suficiente liquidez. En consecuencia, la idea de tener un sistema bimonetario solo tiene sentido para sostener una política fiscal expansiva.
En un contexto como este la nueva moneda sufrirá una perdida de valor inmediata y obligara’ al gobierno a una mayor emisión que finalmente se traducirá en mayor perdida de su valor. Me cuesta creer que el gobierno establezca una moneda con el solo afán de verla devaluarse contra el dólar. Así que tarde o temprano, en este gobierno o después de 4 anos (si Correa cumple su palabra) comenzara’ algún tipo de control de capitales que finalmente terminara con la dolarización.
Si la Asamblea Nacional Constituyente desea hacer algo por el país, no deberá permitir la existencia de un sistema bimonetaria. Es mas, cuando traten el tema del autonomía del Banco Central deberá tener cuidado con las facultades del Gobierno Central para evitar cualquier plan que confabule en contra de la dolarización.
¿Por que entramos en la Dolarización?
Cierto es que la situación económica vigente el día de hoy no es lo que esperaba la gente que fuera cuando decidió apoyar la dolarización. Cierto es se que ofrecieron cosas que no debieron ofrecerse: reducción de las tasas de interés a nivel internacional y aumento de la inversión extranjera; y que otras que se ofrecieron y debieron conseguirse no se consiguieron oportunamente (la reducción de la inflación a 3%, que se retrasó mas de 3 anos por la falta de disciplina fiscal en el ultimo periodo del gobierno de Gustavo Noboa). Pero es que nos esperanzamos en que la dolarización fuera “el caballo de Troya de las reformas”. Sin embargo, no nos olvidemos de lo que nos llevó a la dolarización, y de que probablemente las causas subyacentes de la crisis de 1999 existirán aun sin dolarización. Si quisiéremos resumir las causas de la dolarización podríamos mencionar las siguiente:
1. Dependencia de los ingresos públicos de una fuente volátil como el petróleo.
2. Exposición del sistema bancario a actividades riesgosas.
3. Pésima supervisión bancaria.
4. Administración pública ineficaz y débil.
5. Gasto público inflexible.
6. Dolarización parcial de la economía.
Pero piénsese también que las causas de la crisis se explican por unas causas primeras, y estas causas aun siguen vigentes:
1. Gobierno manejado en función de los grupos de interés.
2. Riesgos naturales y de volatilidad de ingresos de exportación.
3. Paternalismo.
Piense por ejemplo en que debido a la manipulación de los grupos de interes el Ecuador no ha sido capaz de tener un gobierno que persiga objetivos nacionales sino objetivos de grupos. Creo también que por el tema regional el Estado tiene limitada capacidad de hacer respetar sus instituciones (cortes, contratos o políticas de Estado). ¿Cuánto tiempo cree que le tomará al gobierno del Nuevo Sucre usar la política monetaria para financiar con inflación el gasto público? ¿O bien, cuánto tiempo cree que durará un régimen de gobierno que se oponga a usar la política monetaria en beneficio de tal o cual sector económico o social? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
Ecuador es un país de increíble diversidad, pero también de increíbles riesgos naturales: inundaciones, erupciones volcánicas y terremotos. Así mismo, tiene una tradición de dependencia de un grupo de productos exportación con precios muy variables: cacao, banano, petróleo, camarón. Esto no fuera un problema, si pudiéramos distribuir bien el riesgo, pero lo es porque nuestro grado de integración financiera con el resto del mundo no nos lo permite. ¿Cuánto tiempo cree que pase para que con el Nuevo Sucre las empresas exportadoras presionen por devaluaciones para licuar el costo de los salarios de sus trabajadores? ¿Cuánto tiempo cree que le toque al gobierno del Nuevo Sucre convencer al resto del mundo de que ahora si el Ecuador es seguro debido a su nueva moneda? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
A principios de los años 70 el Ecuador experimentó una bonanza producto de la nueva exportación del petróleo (bonanza que se restringió a esa década). Sin embargo, en la bonanza de ese entonces se arraigó la costumbre de subsidiar la energía. Estas decisiones de esa época hoy nos cuestan miles de millones de dólares por año en subsidios a la energía: al gas, a la electrificación rural, a los combustibles derivados del petróleo, entre otros. Esta conducta ha construido una cultura paternalista en la sociedad que puede tumbar gobiernos. ¿Cuánto tiempo cree que durará la solvencia del sector público con el Nuevo Sucre antes de licuar la deuda de los subsidios que producen ésta práctica paternalista? ¿Cuánto tiempo cree que le demore entrar en crisis a sistema monetario alguno (incluido dolarización) con esta constante necesidad de aumentar el gasto público para mantener precios subsidiados para toda la población? Mediten esto cuando planeen sacarnos de la dolarización.
En fin, puede ser que no haya una elección óptima de sistema cambiario para el Ecuador, y aún mas puede que ese sistema cambiario no sea conveniente en todo momento. Sin embargo, para el Ecuador en el que vivimos hoy la mejor alternativa sigue siendo sostener la dolarización debido a que las causas políticas que le he mencionado.
Una decisión aparentemente inofensiva
En las condiciones actuales (altos precios del petróleo e incremento de los ingresos por remesas privadas) no hemos sido capaces de elaborar un Presupuesto General del Estado que refleje un compromiso de materia fiscal con la dolarización. Por ejemplo, este ano se estima un superávit primario de $176m contra uno de $700m en el 2006. Y si en las condiciones actuales no somos capaces de mantener una trayectoria del gasto sostenible como será cuando los precios del petróleo bajen, y la economía no tenga suficiente liquidez. En consecuencia, la idea de tener un sistema bimonetario solo tiene sentido para sostener una política fiscal expansiva.
En un contexto como este la nueva moneda sufrirá una perdida de valor inmediata y obligara’ al gobierno a una mayor emisión que finalmente se traducirá en mayor perdida de su valor. Me cuesta creer que el gobierno establezca una moneda con el solo afán de verla devaluarse contra el dólar. Así que tarde o temprano, en este gobierno o después de 4 anos (si Correa cumple su palabra) comenzara’ algún tipo de control de capitales que finalmente terminara con la dolarización.
Si la Asamblea Nacional Constituyente desea hacer algo por el país, no deberá permitir la existencia de un sistema bimonetaria. Es mas, cuando traten el tema del autonomía del Banco Central deberá tener cuidado con las facultades del Gobierno Central para evitar cualquier plan que confabule en contra de la dolarización.
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