domingo, 13 de octubre de 2019
Apelando a como las buenas ideas perseveran en el tiempo...
El articulo del 2017 referido a por quién votar lo podría actualizar un poco y dirigírselo a Lenin en estos dias...espejitosdecorrea.blogspot.com/2017/02/
viernes, 24 de febrero de 2017
¿Quiénes somos y por quién votamos?
Hace 10 años escribí una carta de lo que esperaba del gobierno de Rafael Correa, hoy a pesar de que intentó darles solución a esos problemas, la verdad es que se han agravado. Sin embargo, mi enfoque era de orden económico; ahora escribo esta carta con un enfoque más personal al candidato Guillermo Lasso.
Ecuador es un país pequeño y en
relativa inferioridad respecto al resto del mundo. No seremos los más fuertes, los más educados
o los más ricos; pero somos gente de bien. Somos
más bien pacíficos, emprendedores, solidarios y de una espiritualidad
consecuente con sus actos; y pueblo de esperanzas e ilusiones. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se
nos ha querido inculcar una ideología política que nos divide entre categorías
propicias para la manipulación política; y este es el caldo de cultivo para que
la violencia política, muchas veces financiada por el narcotráfico, nos convierta
en un país violento. Somos un pueblo pacífico, no queremos
que entren las guerrillas que desestabilizaron a nuestros vecinos, ni tampoco
al narcotráfico o a la mafia.
Hemos tenido la más intensa y
prolongada bonanza petrolera de la historia del Ecuador. Sin embargo, el Estado no pudo eliminar los
problemas económicos de la falta de crecimiento y empleo a pesar de su exorbitante
gasto público y subsidios. Nosotros somos emprendedores porque confiamos
en que por la iniciativa privada saldremos nosotros mismos adelante y no con un
Estado sustituto de la responsabilidad personal.
La hegemonía política del
gobierno también ha eliminado muchos controles y nos ha impuesto una moralidad
corrompida. Legalizó el microtráfico de las
drogas y ha facilitado la corrupción en el gobierno y la manipulación de la
justicia que ha permitido florecer a los ladrones, vagos, mentirosos, etc
(…). Nosotros somos un pueblo de una moral natural reforzada por nuestros
padres y no queremos estas intervenciones que rompen su unidad y
consecuencia entre el actuar y pensar que tanto les hace falta a nuestras
familias. Esto se lo debemos a nuestros
hijos, sino para el próximo terremoto nos derrumbamos por completo como pueblo.
Seremos pequeños, seremos más
débiles, más pobres que otros países, pero nuestra condición externa no nos ha
limitado como pueblo. Porque somos gente
que pelea de abajo hacia arriba y que logra lo que se propone. Somos como el Tigre de Guayaquil, amable y
bueno con su amo pero que si se siente amenazado por un extraño es capaz de
defenderse con toda su fuerza de animal salvaje. Eso somos los ecuatorianos. Los mismos que llevaron a la Selección
Nacional a los mundiales, los mismos que defendieron al Ecuador en el Conflicto
del Cenepa y los mismos que acudieron al rescate de su gente en el Terremoto de
Manabí.
Solo tengo un candidato que se identifica
con quiénes somos y es Usted. En esta
segunda vuelta, le toca a usted conectarse con el pueblo apelando a lo que somos;
y según los resultados de las votaciones, lo que queremos seguir siendo. Sé que es tarea difícil, pero a pesar de que
nuestros políticos tradicionales mantienen dos discursos, uno el que dicen y
otro el cómo actuan. La coyuntura política le ha abierto un
espacio y debe aprovecharla durante la campaña en base a esta estrategia de: ¿quiénes
somos y por quién debemos votar? Esta es
mi recomendación, no desmaye en mantener una campaña de altura a pesar de que
adversarios y sus nuevos aliados le indiquen lo contrario; ya es hora del
cambio. No olvide que como decía el
papa Benedicto, la verdadera política es la forma más alta de caridad.
martes, 14 de julio de 2015
La Distopía de Piketty y su Influencia en el Ecuador
Tomas Piketty ha escrito un
libro, El Capital en el siglo XXI, que ha sido una de mis mejores lecturas en
los últimos años. No en vano ha sido
calificado por Paul Krugman como la magnum
opus de este economista francés. A
parte de ser una narrativa amena, interesante e impresionantemente
enciclopédica argumenta que “el
capitalismo tiene una contradicción fundamental” y que está destinado a que
la acumulación del capital sea tan extrema que nos lleve a un “espiral de desigualdad sin fin”, por
lo que recomienda fuertemente un impuesto sobre la riqueza para acabar con un
capitalismo patrimonial que no reconoce más al mérito y al sacrificio con
fuente para salir adelante. En general,
libros con esta temática han existido siempre desde su antecesor de título semejante
que escribiera el filósofo alemán Karl Marx.
Pero al igual que su antecesor, este libro está envuelto de un aurea de
rigurosidad por el lenguaje económico de su predicción sobre la desigualdad y la
justificación para la creación de un impuesto global; que no están debidamente justificados (i.e.
confrontar los artículos de varios autores en la American Economic Review (AER) de marzo del 2015)[1].
Si Piketty tuviera razón y sus
recomendaciones fueran válidas entonces las motivaciones para aumentar el
impuesto a la riqueza estuvieran económicamente justificada, pero veamos porque
esto no es así como para que motivemos una discusión de impuestos de herencias
y plusvalía sobre la base de esta teoría.
En primer lugar, los datos que
usa Piketty para su argumento corresponden mayoritariamente a Estados Unidos,
Inglaterra y Francia aunque ocasionalmente usa otro país desarrollado se
abstiene de usar datos de países en desarrollo porque no puede asegurar su
calidad; o como yo agregaría, difícilmente podrá encontrar lo mismo en países
que en promedio tienen un ingreso per
capita 35 veces más pobres al de los países ricos, con lo cual difícilmente
se puede argumentar que la desigualdad es porque haya demasiado capital (i.e.
la razón capital producto en Ecuador es 3 y en los casos mas extremos
analizados por Piketty llega a 7). Si
bien es cierto en Ecuador la rentabilidad del capital es mayor que el
crecimiento del ingreso (i.e. r > g) esto no implica ningún problema
respecto al futuro de la distribución del ingreso. Para entender el problema, asumamos que el
retorno variable para los distintos tipos de inversión en los bienes raíces,
activos financieros y activos reales de las empresas ecuatorianas sea 10%; y
por otro lado, asumamos un crecimiento del ingreso nominal de 5%, (i.e. 2,5%
por inflacion y 2,5% por crecimiento real) tenemos que hay una diferencia entre
las dos variables de aproximadamente de 5% por año. Por lo tanto, alguien podría concluir que con el paso de tiempo la renta del capital seria
tanto mas importante respecto a la renta total que la economía entraría en una
economía de una “espiral de desigualdad”.
Para comparar adecuadamente el retorno
nominal del capital con el crecimiento del ingreso nomial haría falta ajustar
las cifras por el impuesto marginal a la renta que en el Ecuador es 35%,
descontar el crecimiento de la población que en Ecuador es 3,1% (en una
generación de 30 años una pareja procrea en promedio 3 hijos) y descontar por
una depreciación promedio 10% por año. Entonces un retorno del 10% nominal
después de descontar impuestos, crecimiento de la población y depreciación
seria de 5,67%[2].
Si comparamos esta tasa de crecimiento de la renta del capital con la tasa de
crecimiento del ingreso del Ecuador para que la razón de capital a producto en
Ecuador pase de 3 a 7 nos tardaría aproximadamente 133 años!
En segundo lugar, en materia
impositiva con los mismos datos de Piketty se puede observar que el mayor nivel
de desigualdad en los grupos superiores obedece al ingreso por concepto de
salario respecto de otros ingresos laborales (e.g los bonos, las
indemnizaciones de altos ejecutivos, etc…).
Particularmente alarmante es el ingreso de los gerentes generales de las
multinacionales que cotizan en bolsa (i.e. los denominados CEO). Por tanto, habría que preguntarse si es que
la desigualdad proviene por el mayor ingreso por concepto de renta, porque
castigar por concepto de impuesto al patrimonio. Esto lo digo porque el principal problema de
los impuestos al patrimonio (e.g. impuesto a la herencia, impuesto a las
propiedades, etc.) es que distorsiona la decisión de ahorro lo que afecta la
capacidad de la economía para disponer de capital productivo. Y siguiendo con el argumento anterior, en un
país acostumbrado a evadir, lo que mas probablemente suceda es que se agrave la
desigualdad porque muchos encontrarán la manera de esconder las herencias y
nadie deje un testamento y lo que predomine en la iniciativa tributaria es mas
impuestos para los pocos que pagan y mas evasión de los que siempre
evaden. Por lo que si queremos reducir
la desigualdad, no tomar en cuenta el problema de evasión es un problema.
En tercer lugar, se ha convertido
en un lugar común indicar que el impuesto a la renta y el impuesto a las
herencias es progresivo y que el IVA es regresivo (i.e. la verdad es que los
impuestos al consumo son una mejor manera de afectar la renta de los ingresos
por las herencias que el mismo impuesto sobre la herencia, después de todo
quien paga el IVA de los yates, los carros deportivos, los autos de lujo sino
los ricos). Si uno toma en cuenta la
eficiencia económica, la capacidad de recaudación del impuesto, y lo progresivo
que puede ser gasto público que se financie con un impuesto como el IVA versus
el mismo impuesto sobre la herencia resulta que el IVA realmente es mucho más
progresivo. Si lo que uno quiere es
recaudar impuestos, y reducir la desigualdad en Ecuador para mi la receta es el
IVA mejorar el gasto en educación y no el impuesto a las herencias.
Contrariamente a lo que la gente
cree, los impuestos no se justifican por razones económicas sino por razones
políticas o mas bien filosofía política.
Por ejemplo, si la sociedad decidiera que el Estado debe crecer, hace
falta subir los impuestos para financiar un Estado mas grande. Si la sociedad decidiera redistribuir la
riqueza de manera mas igualitaria podría aplicarle impuestos a unos y darle
subsidios a otros. En donde entra la
economía es en la evaluación de la eficiencia que puede producir un tipo de
impuestos respecto de otro (e.g. mas precisamente cual es la pérdida de
eficiencia que produce cada uno de los impuestos).
Para entender mejor este punto
pensemos que políticamente se ha decidido reducir la desigualdad del ingreso,
veamos cómo ordenar en términos de
eficiencia tres tipos de propuestas de elevar impuestos: impuestos sobre el
consumo (e.g. IVA e ICE), impuesto a la renta (e.g. del trabajo o del capital)
e impuestos sobre el patrimonio (e.g. impuesto a la riqueza o impuesto a la
herencia). La mejor opción sería un aumento
del IVA, puesto el gasto en consumo siempre aumenta para los que ven aumentada
su riqueza producto de las herencias pero no aumentamos una distorsión que
perjudica la decisión de ahorro para el futuro (i.e. afecta el precio relativo
entre el consumo presente y el consumo futuro).
La segunda mejor opción sería un mayor impuesto a la renta del capital. Esto afecta la decisión de ahorro pero aumenta
proporcionalmente con su rentabilidad.
Si la inversión de un mismo capital da 2%, el monto a pagar de impuestos
por invertir es menor que cuando la rentabilidad es 20%. Sin embargo la peor opción en términos de eficiencia,
sería un impuesto sobre el patrimonio como el impuesto sobre la herencia. Este
impuesto no distingue entre los distintos tipos de rentabilidad del
patrimonio. Vale indicar, se paga el
mismo monto si el capital produce una rentabilidad de 2% anual o 20% y la distorsión
sobre la decisión de ahorro es aún más fuerte que la del impuesto a la renta
del capital. Desde el punto recaudatorio
el ranking seria IVA, herencias e impuesto a la renta. Desde el punto de vista de la distribución el
ranking seria herencia, renta e IVA.
Pero tomando todas las consideraciones el ranking se mantiene en IVA,
renta y herencia. Y si se quiere ajustar mejor la distribución
importa mucho que se haga con el gasto, en particular si se hace en educación
pública gratuita de mejor calidad.
Para mi como para muchos
economistas el tema la desigualdad es muy importante y recientemente la
situación se ha hecho aun de mayor preocupación. Sin embargo, la conclusión apocalíptica de
Piketty de que toda la renta de la economía se la llevara el capital y poco mas
que hace falta una revolución del proletariado no está justificada con la
evidencia empírica de los países desarrollados menos aun en países como Ecuador. Peor aún que haya justificación para crear un
impuesto global a la riqueza como pretende Piketty (i.e. un impuesto a la
herencia todo los años entre el 2 al 10% dependiendo de la riqueza!).
No me malentiendan, yo no estoy
para defender a los ricos, bastante nos dice la escritura respecto de que mas fácil es que entre un camello por el ojo
de una aguja que un rico al reino de los cielos. Lo que sucede es que la motivación del
presidente para aumentar el impuesto a las herencias me parece que no está
justificada. Mas me recuerda a la cita
del famoso Keynes: “Al parecer todos los
ciudadanos somos esclavos de las ideas de algún economista vivo o difunto…”
Por ultimo, desde el punto de
vista macroeconómico, el nivel de empleo y producción de corto plazo se ha
visto severamente afectado con la reducción de la demanda agregada que produjo
el shock internacional de la caída de los precios del petróleo sobre el gasto
de inversión pública y sobre el nivel de consumo e inversión privados que
resultó de las políticas comerciales de introducir salvaguardas a las importaciones. En este entorno, la discusión de las leyes de
herencia y plusvalía han afectado a las expectativas lo cual ha resultado en un
mayor impacto sobre la producción y el empleo que el inicialmente pensado. Asi que el tema de impuestos y la
distribución del ingreso, aunque legítimo, está fundado sobre una teoría
extranjera sin relevancia para el Ecuador y completamente fuera de tiempo
respecto de una economía que aruñaba para mantener sus niveles de producción y
empleo después de la caída del precio del petróleo y la introducción de
salvaguardas; y que después de estos sucesos me atrevo a predecir entrará en
una recesión de no mediar un shock positivo sobre el petróleo o un cambio
radical en las expectativas de la gente que permita sacar a la economía del lugar
que la hemos metido.
Invocando al Papa Francisco en su
exhortación apostólica Evangeli Gaudium,
ojalá que se produzca un dialogo por el bien común y que se promueva la
inclusión social de los pobres pero no con ideas que no se adecuan a la
realidad o con pretensiones de transformación que no toman en cuenta que el
“tiempo es superior al espacio” (cfr. Papa Francisco, Evangeli Gaudium). Bien
podríamos decir después de todo esto: ¡Bienvenido al Ecuador Papa Francisco!
Auerbach,
Alan and Kevin Hassett. (2015). “Capital Taxation in Twenty-First Century”
American Economic Review: Papers and Proceedings 105(5)
Mankiw,
Gregory. (2015). “Yes, r > g. So what?” American Economic Review: Papers and
Proceedings 105(5)
Piketty,
Thomas. (2015). “About Capital in the Twenty-First Century” American Economic
Review: Papers and Proceedings 105(5)
Piketty,
Thomas (2014). Capital in the Twenty-First Century. Belknap-Harvard.
Papa Francisco (2013). Exhortacion Apostolica: Evangeli Gaudium.
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html
Weil, David.
(2015). “Capital and Wealth in the Twenty-First Century”. American Economic
Review: Papers and Proceedings 105(5)
[1] Aunque de manera muy breve me
referiré a las razones que se esgrimen para rechazar los argumentos de Piketty los
tres economistas citados por el AER para comentar este libro: (1) Para Weill, se
utiliza como indicador de la riqueza el valor de mercado del capital, lo cual
exagera la desigualdad en los datos porque estos son combinados con datos de
ingresos que tienen una valoración contable con lo cual se agrava aún más el
problema, adicionalmente que no toma en cuenta que las transferencias de
seguridad social son un fuerte mecanismo de redistribución que no es tomado en
cuenta en los datos de Piketty; (2) Para Auerbach y Hassett, se utiliza
retornos después de impuestos usando el impuesto medio, cuando lo que debe
usarse es el impuesto marginal, este error metodológico es dejar de lado el
mecanismo de política fiscal diseñado para este efecto: el impuesto marginal
progresivo sobre la renta; y (3) Para Mankiw, el hecho de que el retorno en
dólares del capital sea mayor que el crecimiento del ingreso (r>g) no tiene
ningún inconveniente si luego de descontar impuestos, crecimiento poblacional y
depreciación esta diferencia normalmente para todo economía de crecimiento
estable desaparece.
[2] Este cálculo es una cifra a mano alzada que vendría de
la siguiente formulación (1+r)(1-t)(1-d)/(1+n) para hacerlo más preciso habría
que corregir por la tasa de impuestos a la herencia y por la tasa de
mortalidad, lo cual en el fondo seria aun contrario a la hipótesis que el
Ecuador entraremos en una espiral inequitativa a la Piketty.
domingo, 3 de febrero de 2008
La Caperucita y el 0.5% a la Salida de Divisas
Esta semana participé en un debate con los autores de la reforma tributaria. El primer tema que aborde con ellos fue el del impuesto del 0.5% a la salida de divisas, argumentando que aunque aparezca inofensivo es el peor de los impuestos creados en la reforma. Mi tesis es simple, si no hay ningún problema que resolver con la salida de capitales y hay un temor de que lo puedan usar para sacarnos de la dolarización: ¿para qué lo crearon?. La primera parte de mi argumento obedece a que hay una percepción errónea de un problema de política económica. La justificación del gobierno para crear este impuesto es que no los “capitales golondrina” desestabilizan la economía y que por tanto es necesario desincentivarlos. El primer problema con esto es que la movilidad de los flujos de capital no es dañina por sí misma, sino cuando hay alguna distorsión en la economía que haga que esa movilidad sea un problema. Ese argumento suele hacerse cuando se tiene un sistema de tipo de cambio fijo, pero eso no aplica al Ecuador dolarizado. Sin embargo, el mayor error con esta justificación es que en el Ecuador de hoy no hay ningún problema de exceso de flujos de capitales. Esto es como que un médico recete un laxante para una deshidratación, agrava el problema no lo corrige. Yo no sé en qué economía viven pero aquí no están entrando los capitales de manera que haya un temor por una fuerte salida de capitales. Más todavía, en el momento de una corrida de capitales ese 0.5% no bastará. Piensen en una persona que tengan $10,000 y no confíe en Ecuador, desistirá de sacarlos por no pagar $50 de impuestos. ¿Qué son $50 contra la posibilidad de perder $9950? Nadie en su sano juicio va a dejar de sacar la plata del país si estima que es riesgosa mantenerla en Ecuador. Ahora que no les guste esa idea, ese es otro problema. Pero para eso habrá que preguntarse qué podría estar generando esa desconfianza en primer lugar. La verdad es que muchos países del mundo han aplicado controles a la salida de capitales en momentos de crisis e incluso nosotros mismos hemos llegado a congelar los depósitos. Por tanto, ese argumento de evitar los “capitales golondrina” es falso porque se refiere a un problema que no existe, pero además es un problema que no se resuelve de la manera que proponen.Sin embargo, la razón más preocupante por la cual me opongo a este impuesto es que lo considero un riesgo contra la dolarización. La idea procede de la siguiente manera: El día de mañana uno de los oleoductos amanece roto producto de un terremoto (como sucedió en 1987). Inmediatamente, hay una contracción brutal de los ingresos fiscales y una necesidad de devaluar el tipo de cambio real. Como esto no se puede en dolarización, el gobierno tendrá la excusa ideal para sacarnos de la dolarización. Para hacerlo elevará la tasa del impuesto a la salida de las divisas a niveles prohibitivos (digamos 500%) entonces efectivamente la oferta monetaria en dólares deja de tener valor si en el país somos obligados a tener una nueva moneda. En ese momento entenderán porque creo que este impuesto fue un lobo vestido de oveja. Ojo con lo que digo, yo no profetizo la salida de la dolarización de esta manera, solamente que si se dan las condiciones para presionar en contra de la dolarización este impuesto será un mecanismo que les facilitará la manera de salirse de la dolarización. Mis colegas de debate del SRI no estimaban mi argumento como fantasioso. El problema que tienen ellos es que o son muy ingenuos respecto de las intenciones subrepticias de este impuesto o verdaderamente creen que el Ecuador hubiera estado mejor sin la dolarización en este último año de gobierno. Ninguna de las dos me parece una explicación satisfactoria, y si creen que estoy fantaseando, prefiero que sepan que prefiero el rol de la Caperucita que descubre al lobo y no al lobo que se disfraza de abuelita.¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
El ICE, la CAE y los Carros: ¡Qué maravilla!
Tengo la intención de escribir acerca del proyecto de reforma tributaria, pero el formato del blog no me alcanzaría para una sola entrega. Debería escribir al menos 5 artículos para hacer justicia a lo bueno, lo malo y lo feo que allí se presenta (claro que si los lectores manifiestan ese interés a través de los comentarios con mucho gusto haré ese ejercicio). Para esta ocasión, quiero hablar de un aspecto puntual de la reforma tributaria. Pero que ilustra de manera patética como funcionan los incentivos económicos cuando cambian las reglas del juego en el tema impuestos. Esto es, se trata de un ejemplo de por qué subir impuestos no garantiza más recaudación, distorsiona el mercado y crea una oportunidad para la corrupción a través de la búsqueda de rentas.
El día Lunes 17 de diciembre, luego del envío del proyecto de reforma tributaria a la Asamblea, se publica en El Universo que se cobrará un impuesto a los consumos especiales (ICE) sobre los vehículos. ICE que se cobrará de manera escalonada: 35% para carros de más de $40 mil, 25% para carros entre $30 y $40 mil, y así en forma descendente. Las típicas excepciones para camiones, camionetas y otras de ese estilo no dejan de aparecer.
Casualmente yo he estado en búsqueda de remplazar mi carro en estos días del anuncio del proyecto en cuestión. Para que se hagan una idea, si compran un carro de $30,000 luego del ICE deberán pagar $7,500 adicionales. Si el carro fuera de $40,000 deberían pagar $14,000, pero si el carro vale $39,999 en cambio pagan $10,000, o si se trata de una camioneta no pagan nada por ICE. Este tipo de impuesto es conocido como “impuesto proporcional, progresivo con excepciones para el sector generador” como dirían los kikuyos. Más alta la tasa mientras mayor la base.
Los problemas con esto son varios. Primero problema, elevar tanto un impuesto no es sensato para aumentar recaudación. El ICE a los vehículos no generará recaudación en la magnitud que generará distorsiones sobre el sistema tributario. Por ejemplo, el impuesto a los vehículos que se aplica sobre el mismo universo no significa ni el 2% de la recaudación total del Ecuador y un cálculo a mano alzada nos dice que este ICE no llegará a duplicar ese porcentaje. De hecho, no he visto ningún estudio que acompañe los resultados esperados de esta medida. Generalmente, no los suelen hacer porque son complicados, y lo que les urge a los gobernantes es cobrar. En resumen, este impuesto si el propósito fuera recaudar es malo. Los economistas socialistas me dirán: “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Segundo problema, genera distorsiones exageradas. Un carro por un centavo mas barato puede llegar a tributar hasta $4,000 mas, y si es camioneta puede llegar a pagar $14,000 menos. Súbitamente, nos han alterado los criterios de elección para preferir camionetas mas baratas. Esto porque las camionetas, se dice, ayudan al sector que produce. Sin embargo, no se consideran a los carros a Diesel que consumen menos del subsidio a los combustibles o carros con un motor de una combustión mas limpia para el medio ambiente. Como si la señal de gravar con un impuesto específico a los carros no pudiera enviarse para reducir el impacto en el medio ambiente de la combustión, y el impacto en las cuentas fiscales por los subsidios a los combustibles, entre otras. Pero no, “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Tercer problema, este tipo de tasa creciente con el valor va a producir búsqueda de rentas. ¿Qué cree va a pasar ahora que por un centavo menos un carro vale hasta 10% menos? Pues que en la CAE todos los carros que antes valían $40,000 empezarán a valer $39,999 y así similarmente con los otros rangos de precio. Y los agentes de aduana encontrarán maneras “creativas” de desglosar la importación para que los carros no entren en los rangos superiores. Aunque por supuesto, no faltará el burócrata que propondrán sanciones draconianas para evitar esta corrupción. Pero claro, nunca se atrevan a decirle que el problema fue haber diseñado ese sistema progresivo en primer lugar, porque el problema “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Por ultimo, el solo anuncio de la elevación del impuesto ya ha generado una conducta para beneficiarse de la medida. Vaya usted a comprar un auto y todos le dirán, o que están haciendo inventario (¡unos están haciendo inventario desde el 22 de diciembre!) y otros dicen que los carros les salen de aduanas el 2 de Enero. ¿Qué sucede? Debido al alza del ICE todo el stock de vehículos nuevos y usados ha sido revalorizado porque ahora el costo oportunidad de un carro es 15%, 25% o 35% mas caro que antes. En consecuencia todo el que vende un auto quiere aprovecharse para vender el suyo más caro. Esta bien, así funcionan los incentivos económicos. La única desfachatez es que dicen que estos carros están llegando y se desaduanizarán el 2 de enero. Por eso digo: ¡qué alegría saber que tenemos una CAE tan eficiente que trabaja hasta el 1 de enero! Sin embargo a mis amigos los economistas socialistas les tendré que decir imagínese que seria si el objetivo no fuera “que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”. ¡Ups!…ahora les he dado pistas.
¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios. Si acaso desea que escriba acerca de la propuesta de reforma tributaria no dude en hacérmelo saber.
El día Lunes 17 de diciembre, luego del envío del proyecto de reforma tributaria a la Asamblea, se publica en El Universo que se cobrará un impuesto a los consumos especiales (ICE) sobre los vehículos. ICE que se cobrará de manera escalonada: 35% para carros de más de $40 mil, 25% para carros entre $30 y $40 mil, y así en forma descendente. Las típicas excepciones para camiones, camionetas y otras de ese estilo no dejan de aparecer.
Casualmente yo he estado en búsqueda de remplazar mi carro en estos días del anuncio del proyecto en cuestión. Para que se hagan una idea, si compran un carro de $30,000 luego del ICE deberán pagar $7,500 adicionales. Si el carro fuera de $40,000 deberían pagar $14,000, pero si el carro vale $39,999 en cambio pagan $10,000, o si se trata de una camioneta no pagan nada por ICE. Este tipo de impuesto es conocido como “impuesto proporcional, progresivo con excepciones para el sector generador” como dirían los kikuyos. Más alta la tasa mientras mayor la base.
Los problemas con esto son varios. Primero problema, elevar tanto un impuesto no es sensato para aumentar recaudación. El ICE a los vehículos no generará recaudación en la magnitud que generará distorsiones sobre el sistema tributario. Por ejemplo, el impuesto a los vehículos que se aplica sobre el mismo universo no significa ni el 2% de la recaudación total del Ecuador y un cálculo a mano alzada nos dice que este ICE no llegará a duplicar ese porcentaje. De hecho, no he visto ningún estudio que acompañe los resultados esperados de esta medida. Generalmente, no los suelen hacer porque son complicados, y lo que les urge a los gobernantes es cobrar. En resumen, este impuesto si el propósito fuera recaudar es malo. Los economistas socialistas me dirán: “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Segundo problema, genera distorsiones exageradas. Un carro por un centavo mas barato puede llegar a tributar hasta $4,000 mas, y si es camioneta puede llegar a pagar $14,000 menos. Súbitamente, nos han alterado los criterios de elección para preferir camionetas mas baratas. Esto porque las camionetas, se dice, ayudan al sector que produce. Sin embargo, no se consideran a los carros a Diesel que consumen menos del subsidio a los combustibles o carros con un motor de una combustión mas limpia para el medio ambiente. Como si la señal de gravar con un impuesto específico a los carros no pudiera enviarse para reducir el impacto en el medio ambiente de la combustión, y el impacto en las cuentas fiscales por los subsidios a los combustibles, entre otras. Pero no, “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Tercer problema, este tipo de tasa creciente con el valor va a producir búsqueda de rentas. ¿Qué cree va a pasar ahora que por un centavo menos un carro vale hasta 10% menos? Pues que en la CAE todos los carros que antes valían $40,000 empezarán a valer $39,999 y así similarmente con los otros rangos de precio. Y los agentes de aduana encontrarán maneras “creativas” de desglosar la importación para que los carros no entren en los rangos superiores. Aunque por supuesto, no faltará el burócrata que propondrán sanciones draconianas para evitar esta corrupción. Pero claro, nunca se atrevan a decirle que el problema fue haber diseñado ese sistema progresivo en primer lugar, porque el problema “es que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”.
Por ultimo, el solo anuncio de la elevación del impuesto ya ha generado una conducta para beneficiarse de la medida. Vaya usted a comprar un auto y todos le dirán, o que están haciendo inventario (¡unos están haciendo inventario desde el 22 de diciembre!) y otros dicen que los carros les salen de aduanas el 2 de Enero. ¿Qué sucede? Debido al alza del ICE todo el stock de vehículos nuevos y usados ha sido revalorizado porque ahora el costo oportunidad de un carro es 15%, 25% o 35% mas caro que antes. En consecuencia todo el que vende un auto quiere aprovecharse para vender el suyo más caro. Esta bien, así funcionan los incentivos económicos. La única desfachatez es que dicen que estos carros están llegando y se desaduanizarán el 2 de enero. Por eso digo: ¡qué alegría saber que tenemos una CAE tan eficiente que trabaja hasta el 1 de enero! Sin embargo a mis amigos los economistas socialistas les tendré que decir imagínese que seria si el objetivo no fuera “que se debe mandar una señal de que se quiere redistribuir la riqueza”. ¡Ups!…ahora les he dado pistas.
¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios. Si acaso desea que escriba acerca de la propuesta de reforma tributaria no dude en hacérmelo saber.
Ley de Equidad Tributaria: Justicia y Eficiencia (II Parte)
Aclarado que el argumento de justicia distributiva que nos da el gobierno no es técnico sino político. Y que esa justificación, en lo que dice relación a la elevación de impuestos progresivos, contradice el principio de justicia distributiva que nos ensena la Ética. Ahora hablemos de los criterios económicos para evaluar a determinados tipos de impuestos desde una perspectiva técnica:
Eficiencia
Impactos Macroeconómicos
Simplicidad Administrativa
Búsqueda de Rentas
El argumento al que los economistas siempre nos referiremos en materia de impuestos es la eficiencia. Analicemos un impuesto imaginario sobre los años viejos. Para fin de año, yo deseaba comprar un ano viejo de Correa y aceptaba pagar hasta $30. Había comerciantes que los vendían desde $20 dólares, quizás porque tenían costos oportunidad de $10 para esa actividad. Para mí, comprar por $20 algo que estaba dispuesto a pagar por $30 significa una ganancia de $10. Estos $10 dólares son una ganancia que la denominaré el excedente de los consumidores. Si gravaran los años viejos con un impuesto del 100%, ahora ese año viejo de costaría $40. Yo no lo compraría, aunque habría otros que seguirían contentos porque tienen una disposición a pagar de $50 o mas. ¿Qué pasa? Al imponer un impuesto, el precio de venta es mas alto, los productores ganan lo mismo por producto aunque venden menos, pero al cobrar más hay una transferencia hacia el Estado. Sin embargo, ese excedente que yo recibía por comprar el año viejo ahora no lo tengo, pero como no he comprado nada, tampoco se lo he dado al Estado. Diremos que ese excedente se ha perdido de manera irrecuperable de la economía.
La pérdida irrecuperable de la economía es la lógica de la eficiencia con la que los economistas analizamos los impuestos. Decimos entonces que los impuestos son malos económicamente porque podemos optar por no pagarlos reduciendo así: consumo (como en el caso del ICE), inversión (como en el caso de impuesto a los activos), esfuerzo laboral (como en el caso de la elevación del impuesto a la renta de las personas), etc. Lo que debe quedar claro es que un impuesto no crea valor, sino que lo distribuye, pero en su implementación crea incentivos para que no se paguen lo que reduce la eficiencia de la economía.
Impactos Macroeconómicos. Por ejemplo, al decidir un impuesto a los activos afecta la demanda de capital de las empresas para producir. Y de esta manera puede haber un impacto sobre el nivel de producción importante.
Simplicidad Administrativa. Por ejemplo, hay impuestos cuya introducción supone una creación de una serie de controles y burocracia que puede reducir el beneficio neto del impuesto hasta llegar a desaparecerlo.
Búsqueda de Rentas. Este es un tema de la economía política que los legisladores suelen olvidar. La idea es que toda vez que se crea una regulación o un impuesto se crea una oportunidad para evadir o corromper. Si el incentivo es muy fuerte puede que la medida no tenga sentido en primer lugar. Por ejemplo, si yo introduzco un impuesto como el de la salida de capitales y cuyo cumplimiento exceptúa a una serie de transacciones que serán revisadas por un funcionario público, lo que estoy creando es un incentivo para que aquel que tenga que pagar el impuesto haga lobby para que sus transacciones entren dentro de las excepciones. En resumen, el sector privado se dedicará a convencer al funcionario público para que lo favorezca. Lo que genera una serie de actividades improductivas para la economía (almuerzos con ministros, invitaciones y regalos a funcionarios) y una aumento de la corrupción (reduce la seguridad jurídica) cuyos costos superan los beneficios financieros del impuesto para el Estado.
Con estos criterios iremos evaluando algunos de los impuestos y reformas propuestas en la Ley de Equidad Tributaria en los próximos artículos. ¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
Eficiencia
Impactos Macroeconómicos
Simplicidad Administrativa
Búsqueda de Rentas
El argumento al que los economistas siempre nos referiremos en materia de impuestos es la eficiencia. Analicemos un impuesto imaginario sobre los años viejos. Para fin de año, yo deseaba comprar un ano viejo de Correa y aceptaba pagar hasta $30. Había comerciantes que los vendían desde $20 dólares, quizás porque tenían costos oportunidad de $10 para esa actividad. Para mí, comprar por $20 algo que estaba dispuesto a pagar por $30 significa una ganancia de $10. Estos $10 dólares son una ganancia que la denominaré el excedente de los consumidores. Si gravaran los años viejos con un impuesto del 100%, ahora ese año viejo de costaría $40. Yo no lo compraría, aunque habría otros que seguirían contentos porque tienen una disposición a pagar de $50 o mas. ¿Qué pasa? Al imponer un impuesto, el precio de venta es mas alto, los productores ganan lo mismo por producto aunque venden menos, pero al cobrar más hay una transferencia hacia el Estado. Sin embargo, ese excedente que yo recibía por comprar el año viejo ahora no lo tengo, pero como no he comprado nada, tampoco se lo he dado al Estado. Diremos que ese excedente se ha perdido de manera irrecuperable de la economía.
La pérdida irrecuperable de la economía es la lógica de la eficiencia con la que los economistas analizamos los impuestos. Decimos entonces que los impuestos son malos económicamente porque podemos optar por no pagarlos reduciendo así: consumo (como en el caso del ICE), inversión (como en el caso de impuesto a los activos), esfuerzo laboral (como en el caso de la elevación del impuesto a la renta de las personas), etc. Lo que debe quedar claro es que un impuesto no crea valor, sino que lo distribuye, pero en su implementación crea incentivos para que no se paguen lo que reduce la eficiencia de la economía.
Impactos Macroeconómicos. Por ejemplo, al decidir un impuesto a los activos afecta la demanda de capital de las empresas para producir. Y de esta manera puede haber un impacto sobre el nivel de producción importante.
Simplicidad Administrativa. Por ejemplo, hay impuestos cuya introducción supone una creación de una serie de controles y burocracia que puede reducir el beneficio neto del impuesto hasta llegar a desaparecerlo.
Búsqueda de Rentas. Este es un tema de la economía política que los legisladores suelen olvidar. La idea es que toda vez que se crea una regulación o un impuesto se crea una oportunidad para evadir o corromper. Si el incentivo es muy fuerte puede que la medida no tenga sentido en primer lugar. Por ejemplo, si yo introduzco un impuesto como el de la salida de capitales y cuyo cumplimiento exceptúa a una serie de transacciones que serán revisadas por un funcionario público, lo que estoy creando es un incentivo para que aquel que tenga que pagar el impuesto haga lobby para que sus transacciones entren dentro de las excepciones. En resumen, el sector privado se dedicará a convencer al funcionario público para que lo favorezca. Lo que genera una serie de actividades improductivas para la economía (almuerzos con ministros, invitaciones y regalos a funcionarios) y una aumento de la corrupción (reduce la seguridad jurídica) cuyos costos superan los beneficios financieros del impuesto para el Estado.
Con estos criterios iremos evaluando algunos de los impuestos y reformas propuestas en la Ley de Equidad Tributaria en los próximos artículos. ¿Esta usted de acuerdo: si o no? No deje de enviarme sus comentarios.
Ley de Equidad Tributaria: Justicia y Eficiencia (I Parte)
Esta es la primera entrega de una serie en donde trataré varios temas de la Ley de Equidad Tributaria. En este artículo empezaré de las motivaciones de la Ley. En el siguiente artículo presentaré una serie de criterios económicos con los cuales debería analizarse los impuestos. Luego en artículos sucesivos analizaré, conforme el orden que me soliciten los lectores, algunos de los impuestos y reformas que se proponen en la mencionada Ley: 1) un impuesto a la salida de capitales, 2) los impuestos a las tierras y de los activos en general, 3) el impuesto a la renta y sus anticipos (personas, empresas y herencias), 4) eliminación de preasignaciones y donaciones, y 5) las propuestas para reducir la evasión.
El problema más grave con los impuestos es que hay que pagarlos. Curiosamente, este no es un problema económico, es un problema moral. Pues como economista, no hay mejor impuesto que el que no existe; o para algunos, peor todavía, no hay mejor impuesto que el que no se paga. El primer paso que hay que dar para analizar los impuestos es reconocer que los impuestos se tienen que recaudar por que hay un Estado que los necesita. Podríamos entrar a discutir ¿qué debe hacer el Estado?, pero igual habría que recaudar algo, mas o menos según nuestro modelo de Estado. Y esa pregunta debe plantearse porque no se puede pretender recaudar y recaudar ad infinitum, tiene que haber un límite, sobretodo frente al patético fracaso del Estado socialista alrededor del mundo.
En esta reforma tributaria, Carlos Marx de Cuenca nos habla de “justicia distributiva”. Pensemos en un ejemplo. Suponga que el SRI le quita un centavo a cada uno de los ecuatorianos y se lo entrega a los niños de la calle. Si yo me intereso más por los niños de la calle que por ustedes preferiré esa política. Pero un tercero neutral probablemente este indiferente. El problema es que los impuestos que se cobran son los que se gastan y un mal se cancela con un bien. Por tanto la economía como ciencia no tiene como valorar esa distribución. ¿Pero dónde entra lo de justicia distributiva? No obstante la necesidad de que haya un Estado y de que la mayoría quisiera acabar con la indigencia infantil, esto no justifica el que la estructura de impuestos sea excesivamente progresiva bordeando lo confiscatorio, pues la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Los problemas, esto si económicos, que generan los impuestos los trataré en el siguiente articulo pero tienen que ver con la lógica de la eficiencia.
El problema de la idea de justicia distributiva de Marx de Cuenca es que se parece más a la de Marx de Alemania “una estructura de impuestos progresivos…a través del cual el proletariado impondrá su supremacía política para pelear todo el capital de burguesía y centralizar los instrumentos de la producción en manos del Estado” (Marx y Engel, 1848). Sin embargo, Aristóteles define la justicia distributiva de otra manera, ver Ética a Nicómaco, “Lo justo es, pues, esto: lo proporcional, y lo injusto, lo que va contra lo proporcional. Un término es mayor y otro menor como ocurre en la vida práctica: el que comete injusticia se atribuye mas de lo bueno que le corresponde, y el que padece injusticia, menos de lo bueno que le corresponde”. La diferencia esta en que la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Proporcionalidad significa dar más si es que más se tiene, progresividad es dar cada vez más cuando más se tiene en una proporción creciente. No es que sea dogmatico, pero el problema con la progresividad es que genera distorsiones económicas (como lo mencionaré en el siguiente artículo) y además no hay una justificación ética para ello. Nótese, que yo estoy de acuerdo con acabar con la indigencia infantil, pero los dejo a ustedes pensando en este tema para que no se dejen impresionar por el discurso de justicia distributiva, pues es equivocado.
El problema que plantea la redistribución de los impuestos es válido en tanto hayan otros impuestos que sean regresivos (lo contrario a progresivo). Pero debe ser resuelto incluyendo todo el ámbito de la política fiscal: tanto en los impuestos como en el gasto. Por ejemplo, la mejor manera de reducir la regresividad de los impuestos a los pobres es que el gobierno gaste bien. Esto ha sido validado empíricamente para la política fiscal de Chile por Engel (un economista chileno mas no el ideólogo del comunismo). Solo un ejemplo, si en educación puedo asegurar un sistema de educación pública que tenga bachilleres de clase mundial (India lo tiene), y un sistema universitario de élites intelectuales y no económicas (todos los hindúes terminan estudiando en las mejores universidades del mundo becados), la distribución del ingreso sería más justa (pero a los socialistas ecuatorianos se le metió en la cabeza en los 70 que deberíamos asegurar libre entrada a la Universidad y los anarco-comunistas del MPD se tomaron la educación básica para politizarla). La evidencia empírica de los estudios en el resto del mundo sobre el tema distribución de ingresos muestra que la educación es el factor más importante para predecir el ingreso de la persona, y no veo porque no lo deba de ser así en Ecuador.
En resumen, la justicia distributiva no justifica la progresividad en los impuestos, pero sí debemos pensar en la redistribución mirando a los impuestos y al gasto publico en su conjunto.
Ahora desde el punto de vista económico, la propuesta del gobierno es bastante ineficiente al crear impuestos cuya capacidad de recaudación es limitada, es administrativamente mala porque asume una inocencia absoluta de las personas a les toque pagar los nuevos impuestos dejando de lado aspectos de discrecionalidad y corrupción que no son menores. Y sobre todo, es bastante desbalanceada al procurar objetivos de redistribución solo a través de los impuestos y no del gasto. Si algo de bueno encuentro, son algunas de las medidas para reducir la evasión como: la retención por pago de intereses al extranjero y el limitar el sale-lease back.
Continurá en el siguiente artículo…
El problema más grave con los impuestos es que hay que pagarlos. Curiosamente, este no es un problema económico, es un problema moral. Pues como economista, no hay mejor impuesto que el que no existe; o para algunos, peor todavía, no hay mejor impuesto que el que no se paga. El primer paso que hay que dar para analizar los impuestos es reconocer que los impuestos se tienen que recaudar por que hay un Estado que los necesita. Podríamos entrar a discutir ¿qué debe hacer el Estado?, pero igual habría que recaudar algo, mas o menos según nuestro modelo de Estado. Y esa pregunta debe plantearse porque no se puede pretender recaudar y recaudar ad infinitum, tiene que haber un límite, sobretodo frente al patético fracaso del Estado socialista alrededor del mundo.
En esta reforma tributaria, Carlos Marx de Cuenca nos habla de “justicia distributiva”. Pensemos en un ejemplo. Suponga que el SRI le quita un centavo a cada uno de los ecuatorianos y se lo entrega a los niños de la calle. Si yo me intereso más por los niños de la calle que por ustedes preferiré esa política. Pero un tercero neutral probablemente este indiferente. El problema es que los impuestos que se cobran son los que se gastan y un mal se cancela con un bien. Por tanto la economía como ciencia no tiene como valorar esa distribución. ¿Pero dónde entra lo de justicia distributiva? No obstante la necesidad de que haya un Estado y de que la mayoría quisiera acabar con la indigencia infantil, esto no justifica el que la estructura de impuestos sea excesivamente progresiva bordeando lo confiscatorio, pues la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Los problemas, esto si económicos, que generan los impuestos los trataré en el siguiente articulo pero tienen que ver con la lógica de la eficiencia.
El problema de la idea de justicia distributiva de Marx de Cuenca es que se parece más a la de Marx de Alemania “una estructura de impuestos progresivos…a través del cual el proletariado impondrá su supremacía política para pelear todo el capital de burguesía y centralizar los instrumentos de la producción en manos del Estado” (Marx y Engel, 1848). Sin embargo, Aristóteles define la justicia distributiva de otra manera, ver Ética a Nicómaco, “Lo justo es, pues, esto: lo proporcional, y lo injusto, lo que va contra lo proporcional. Un término es mayor y otro menor como ocurre en la vida práctica: el que comete injusticia se atribuye mas de lo bueno que le corresponde, y el que padece injusticia, menos de lo bueno que le corresponde”. La diferencia esta en que la justicia distributiva habla de proporcionalidad y no de progresividad. Proporcionalidad significa dar más si es que más se tiene, progresividad es dar cada vez más cuando más se tiene en una proporción creciente. No es que sea dogmatico, pero el problema con la progresividad es que genera distorsiones económicas (como lo mencionaré en el siguiente artículo) y además no hay una justificación ética para ello. Nótese, que yo estoy de acuerdo con acabar con la indigencia infantil, pero los dejo a ustedes pensando en este tema para que no se dejen impresionar por el discurso de justicia distributiva, pues es equivocado.
El problema que plantea la redistribución de los impuestos es válido en tanto hayan otros impuestos que sean regresivos (lo contrario a progresivo). Pero debe ser resuelto incluyendo todo el ámbito de la política fiscal: tanto en los impuestos como en el gasto. Por ejemplo, la mejor manera de reducir la regresividad de los impuestos a los pobres es que el gobierno gaste bien. Esto ha sido validado empíricamente para la política fiscal de Chile por Engel (un economista chileno mas no el ideólogo del comunismo). Solo un ejemplo, si en educación puedo asegurar un sistema de educación pública que tenga bachilleres de clase mundial (India lo tiene), y un sistema universitario de élites intelectuales y no económicas (todos los hindúes terminan estudiando en las mejores universidades del mundo becados), la distribución del ingreso sería más justa (pero a los socialistas ecuatorianos se le metió en la cabeza en los 70 que deberíamos asegurar libre entrada a la Universidad y los anarco-comunistas del MPD se tomaron la educación básica para politizarla). La evidencia empírica de los estudios en el resto del mundo sobre el tema distribución de ingresos muestra que la educación es el factor más importante para predecir el ingreso de la persona, y no veo porque no lo deba de ser así en Ecuador.
En resumen, la justicia distributiva no justifica la progresividad en los impuestos, pero sí debemos pensar en la redistribución mirando a los impuestos y al gasto publico en su conjunto.
Ahora desde el punto de vista económico, la propuesta del gobierno es bastante ineficiente al crear impuestos cuya capacidad de recaudación es limitada, es administrativamente mala porque asume una inocencia absoluta de las personas a les toque pagar los nuevos impuestos dejando de lado aspectos de discrecionalidad y corrupción que no son menores. Y sobre todo, es bastante desbalanceada al procurar objetivos de redistribución solo a través de los impuestos y no del gasto. Si algo de bueno encuentro, son algunas de las medidas para reducir la evasión como: la retención por pago de intereses al extranjero y el limitar el sale-lease back.
Continurá en el siguiente artículo…
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